¡el paraiso'
¿EL PARAISO?
Es el título del artículo que don Miguel de Oriol e Ibarra escribió y que ABC publicó en tercera página el día 31 de Octubre pasado.
Yo también nací, como tú, antes de la Guerra Civil, y recibí una educación, en los HHnos. Maristas, profundamente católica, con creencias certeras en dogmas y pensamientos que han permanecido en gran medida inalterables.
Te trato de TU, a pesar de que, al menos en lo económico, hay una enorme diferencia, porque en el fondo de nuestras mentes no la hay.
Estamos ambos llegando al final de nuestra existencia terrena, y despreocupados de la parte material, dirigimos nuestras mentes a la parte espiritual, y obtenemos una paz, un sosiego, una felicidad que saboreamos plácidamente y que se acerca de algún modo, a la que sin duda disfrutan los bienaventurados del otro mundo y que en su paso por la tierra han sabido en todo momento, o al menos lo han intentado, cumplir siempre con su deber.
Estoy en todo contigo. Es cierto que tenemos dudas sobre algunos dogmas, pero ni a ti ni a mí nos importa aclararlas. Como bien tú dices, el Ser Supremo lo será para todos aquellos que a El hayan llegado por distintos senderos, unos creyendo y otros negando, pero TODOS con un denominador común, la Caridad y el amor por nuestros semejantes.
Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con todo tu esfuerzo, con todo tu corazón, y al PROJIMO como a ti mismo.
Esto vale para un cristiano, cualesquiera que sea su confesión, pero también es de máxima necesidad para un indú, budista, o mahometano porque ya puede éste hincar las rodillas 5 veces cada día y besar el suelo; si no tiene caridad y amor al prójimo, nunca llegará a ver las huríes.
Estoy contigo, Oriol. El amor al Mensajero divino que sufrió la cruz blasfema será emocionante como el que sentirán por su Madre maternidad incomparable.
Yo también espero sentirme allí colmado de la belleza y la armonía de los cuerpos y las almas y descubrir los enigmas de la ciencia. Tu hablas de una “pipa” que plantaste y cómo, podría decirse que “milagrosamente” se transformó en un girasol. Yo planté un dátil, y con el tiempo disfruté de una palmera.
¿ Y que me dices del macrocosmos, que se expande sin cesar y del casi más interesante microcosmos que nos está asombrando, si cabe más?
Quien no vea en todo ello una Inteligencia muy superior a nosotros, tan superior e imposible de comprender como lo es que un mosquito entienda a un ser humano.
Y termino igual que tú:
Cuando me cuentan - hasta en Internet – que el mundo o Dios –les es igual – son el autor, me digo: ¿ Es el mundo físico apto para crear cerebros de los que surgen poemas y sinfonías, acordes y bellezas que despiertan emociones?. ¿O es nuestro Dios, Autor sublime, infinito e inalcanzable, Quien Allí nos obsequiará con su presencia aclaradora: respuesta total a nuestra eternidad?
¿EL PARAISO?
Es el título del artículo que don Miguel de Oriol e Ibarra escribió y que ABC publicó en tercera página el día 31 de Octubre pasado.
Yo también nací, como tú, antes de la Guerra Civil, y recibí una educación, en los HHnos. Maristas, profundamente católica, con creencias certeras en dogmas y pensamientos que han permanecido en gran medida inalterables.
Te trato de TU, a pesar de que, al menos en lo económico, hay una enorme diferencia, porque en el fondo de nuestras mentes no la hay.
Estamos ambos llegando al final de nuestra existencia terrena, y despreocupados de la parte material, dirigimos nuestras mentes a la parte espiritual, y obtenemos una paz, un sosiego, una felicidad que saboreamos plácidamente y que se acerca de algún modo, a la que sin duda disfrutan los bienaventurados del otro mundo y que en su paso por la tierra han sabido en todo momento, o al menos lo han intentado, cumplir siempre con su deber.
Estoy en todo contigo. Es cierto que tenemos dudas sobre algunos dogmas, pero ni a ti ni a mí nos importa aclararlas. Como bien tú dices, el Ser Supremo lo será para todos aquellos que a El hayan llegado por distintos senderos, unos creyendo y otros negando, pero TODOS con un denominador común, la Caridad y el amor por nuestros semejantes.
Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con todo tu esfuerzo, con todo tu corazón, y al PROJIMO como a ti mismo.
Esto vale para un cristiano, cualesquiera que sea su confesión, pero también es de máxima necesidad para un indú, budista, o mahometano porque ya puede éste hincar las rodillas 5 veces cada día y besar el suelo; si no tiene caridad y amor al prójimo, nunca llegará a ver las huríes.
Estoy contigo, Oriol. El amor al Mensajero divino que sufrió la cruz blasfema será emocionante como el que sentirán por su Madre maternidad incomparable.
Yo también espero sentirme allí colmado de la belleza y la armonía de los cuerpos y las almas y descubrir los enigmas de la ciencia. Tu hablas de una “pipa” que plantaste y cómo, podría decirse que “milagrosamente” se transformó en un girasol. Yo planté un dátil, y con el tiempo disfruté de una palmera.
¿ Y que me dices del macrocosmos, que se expande sin cesar y del casi más interesante microcosmos que nos está asombrando, si cabe más?
Quien no vea en todo ello una Inteligencia muy superior a nosotros, tan superior e imposible de comprender como lo es que un mosquito entienda a un ser humano.
Y termino igual que tú:
Cuando me cuentan - hasta en Internet – que el mundo o Dios –les es igual – son el autor, me digo: ¿ Es el mundo físico apto para crear cerebros de los que surgen poemas y sinfonías, acordes y bellezas que despiertan emociones?. ¿O es nuestro Dios, Autor sublime, infinito e inalcanzable, Quien Allí nos obsequiará con su presencia aclaradora: respuesta total a nuestra eternidad?

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