miércoles, 14 de noviembre de 2012

ORACION


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Ante la infinitud y suprema sabiduría del Creador de los mundos, que abarcan miríadas de millones de galaxias, con sus soles, planetas y satélites que se mueven y rotan con la precisión de un cronómetro, inclino me cabeza y me postro humilde sabiéndome incapaz de comprender tanta grandeza, deslumbrado por su belleza al poder ver una ínfima parte de ella con sólo levantar mis ojos al cielo en cualquier noche estrellada.



Entonces que soy yo: Nada. Pero sí, soy algo. Un pensamiento de ese Ser misterioso en la lejanísima noche de los tiempos. Y aquí estoy.



E intento comprender a los Santos. Esos hombres extraordinariamente agradecidos a su Creador que vivieron y pensaron a todo lo largo de sus vidas dándole gracias por haber podido ver la luz del Sol, por tener la suerte de haber nacido.



Y quisiera poder ser como ellos, sin ningún odio, sin ninguna antipatía, sin ningún resquemor. Poder querer a todo el mundo, perdonarle sus defectos, sus egoísmos, sus infidelidades, sus avaricias, sus robos, y lo que es peor sus desafectos.



¡ Y qué difícil resulta a veces ello! Sobre todo cuando has puesto tu confianza y cariño en alguien y te roban por egoísmo, por cuatro cochinos Euros.!



¡ Qué complicados y difíciles de entender somos los humanos que a veces no nos entendemos ni nosotros mismos.!



En fin, ya veremos mañana, a lo mejor amanece mas claro.











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