INGRATITUD
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Desde el inicio de los tiempos ya pensé en ti ; cuando llegó tu hora hice un milagro, para que tú nacieras y respiraras, y te dí unos padres para que te criaran.
Y cuando finalice tu vida vendrás inexorablemente a MI, como todos los nacidos de mujer en este ancho mundo.
Eres un ingrato; cuando por la mañana despiertas, ni siquiera me saludas; cuando estás comiendo no me das las gracias y cuando te acuestas a dormir en la noche tampoco te merezco el mínimo pensamiento, a pesar que no he dejado de dar fuerzas a tu corazón y regado con su sangre todas tus arterias y venas a lo largo de todo el día.
¿ Cuando te mueras. por que llegará el día, con que rostro quieres que te reciba?
Es que yo no era creyente, afirmarás. NO SERA SUFICIENTE
excusa. Diré YO.
Aunque como soy INFINITAMENTE BUENO, seguramente no te lo tendré en cuenta.
El Nacimiento, la Vida y la Muerte es lo único que tienes seguro. Todo lo demás en aleatorio. Por tanto si no crees, procura creer, que te conviene aunque no sea más que por egoísmo.
Ya lo he contado pero voy a repetirlo. Parece ser que es una anécdota que sucedió realmente.
Iban en un tren dos monjitas rezando el rosario. Frente a ellas un hombre. Se dirige a las monjitas diciéndoles: “” Mira que si cuando se mueran no hay nada, qué desilusión se van Vds. A llevar. La contestación de las monjitas rápida fué.; “ Mayor será su susto si cuando Vd. Se muera se encuentra que hay ALGO.””
Piensa un poco en todo esto, amigo lector.
Y levanta de una vez por todas tu vista al Cielo. Encontrarás un mundo nuevo y la paz y felicidad que a veces tanto añoras.
Se lo debes, además a QUIEN TE HA DADO el alma y la vida que disfrutas todos los días.
Sé tú -,de una vez por todas,- y no de dejes llevar por el relativismo de los tiempos presentes, y por la superficialidad de tantas vidas que hoy se agotan sin sentido y sin brújula.
Hay demasiados NI NI que malviven sin horizontes, ni morales ni materiales.
HUYE como de la peste ser uno de ellos.
Y hacerlo es muy fácil. Sólo tienes que levantar cada mañana los ojos al Cielo, y decirle al Señor. Gracias porque me has dado este día.

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