miércoles, 12 de marzo de 2014

RECALCO 14-3-14 Varias veces he hablado en mi blog de los desastrosos efectos que desencadenó la II República española iniciada en 1936 y terminada en 1939 con una guerra incivil, millares de muertes, y la ruina total de la nación. Yo la viví, la sufrí y la aguanté. Por ello no me canso de aconsejar a todos mis compatriotas de buena voluntad, sean de derechas o de izquierdas, pero hombres serios y honrados, que huyan como del diablo de nuevas tentativas. Es muy desalentador ver a nuevas e inexpertas generaciones, ondear banderas tricolores, que no sólo me apenan, es que me horrorizan. Don Juan Van Halen escritor y académico de Historia, de reconocido prestigio, escribe lo siguiente en ABC del 11 de este mes: “” Aunque no lo comparta, el deseo de una República para España es una opción que ampara la constitución. Lo que no puedo entender, por lógica histórica, es que estos republicanos de 2014 tomen como modelo la Segunda República Española de hace más de ochenta años, que fue una experiencia fallida y trágica. Tampoco entiendo la proliferación de banderas tricolores, venga o no a cuento, en actos tan ajeno a lo ideológico, como las protestas contra las obras de un bulevar en Burgos. No era la bandera que quería, por ejemplo, Largo Caballero. Ya que el 8 de Noviembre de 1933 el llamado “LENIN español”, dijo, según recoge El Socialista del día siguiente, “”tenemos que luchar como sea hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la revolución socialista. Que los secesionistas y los republicanos nostálgicos de fórmulas fracasadas pasen una goma de borrar por las páginas de la Historia que no les gustan es como si hiciesen trampas en un solitario. La Historia, salvo para la vacía autocomplacencia del consumo sectario, ni se reescribe ni se borra.”” Nada más sabio, real y convincente puedo añadir. RECALCO 14-3-14 Varias veces he hablado en mi blog de los desastrosos efectos que desencadenó la II República española iniciada en 1936 y terminada en 1939 con una guerra incivil, millares de muertes, y la ruina total de la nación. Yo la viví, la sufrí y la aguanté. Por ello no me canso de aconsejar a todos mis compatriotas de buena voluntad, sean de derechas o de izquierdas, pero hombres serios y honrados, que huyan como del diablo de nuevas tentativas. Es muy desalentador ver a nuevas e inexpertas generaciones, ondear banderas tricolores, que no sólo me apenan, es que me horrorizan. Don Juan Van Halen escritor y académico de Historia, de reconocido prestigio, escribe lo siguiente en ABC del 11 de este mes: “” Aunque no lo comparta, el deseo de una República para España es una opción que ampara la constitución. Lo que no puedo entender, por lógica histórica, es que estos republicanos de 2014 tomen como modelo la Segunda República Española de hace más de ochenta años, que fue una experiencia fallida y trágica. Tampoco entiendo la proliferación de banderas tricolores, venga o no a cuento, en actos tan ajeno a lo ideológico, como las protestas contra las obras de un bulevar en Burgos. No era la bandera que quería, por ejemplo, Largo Caballero. Ya que el 8 de Noviembre de 1933 el llamado “LENIN español”, dijo, según recoge El Socialista del día siguiente, “”tenemos que luchar como sea hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la revolución socialista. Que los secesionistas y los republicanos nostálgicos de fórmulas fracasadas pasen una goma de borrar por las páginas de la Historia que no les gustan es como si hiciesen trampas en un solitario. La Historia, salvo para la vacía autocomplacencia del consumo sectario, ni se reescribe ni se borra.”” Nada más sabio, real y convincente puedo añadir.

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