jueves, 17 de marzo de 2016

. LA RELIGION  16-3-16
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El futuro de nuestras vidas es asunto tan importante que a lo largo de los siglos siempre ha preocupado a todos los hombres que viven en nuestro Planeta.
La grandeza infinita del Constructor de los Mundos siempre ha impresionado a los hombres, con interpretaciones diversas, que han dado lugar a variantes ceremonias para honrarle que llamamos religiones.
Como es imposible llegar a comprender lo que nuestro cerebro de mosquito no puede lograr, intentamos explicaciones diversas, y por ello nadie puede estar seguro de que nuestra verdad sea la Verdad.
Lo que no se puede entender es que haya hombres que piensan, y que te digan “ Yo no creo en Na.”
Aunque dicen que piensan, me es difícil entender que no “piensen”, . Ante la dificultad del problema renuncian a pensar. Prefieren vivir al día que tener preocupaciones de esta naturaleza.
Yo sí creo en una vida después de ésta.
Como me han enseñado de niño, mi verdad sí que es la Verdad. Lo mismo puede decir un musulmán o un budista, de la suya sin temor a equivocarse.
Por eso todos los días, al anochecer, levanto mi pensamiento al Cielo, y rezo con devoción, al menos un Padre Nuestro y un Ave María.
SON MI VERDAD.
¡Señor! No me tengas en cuenta mis imperfecciones y pecados.

Haced que todos los míos, nos reunamos algún día en ese desconocido mundo que nunca termina.. LA RELIGION  16-3-16
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El futuro de nuestras vidas es asunto tan importante que a lo largo de los siglos siempre ha preocupado a todos los hombres que viven en nuestro Planeta.
La grandeza infinita del Constructor de los Mundos siempre ha impresionado a los hombres, con interpretaciones diversas, que han dado lugar a variantes ceremonias para honrarle que llamamos religiones.
Como es imposible llegar a comprender lo que nuestro cerebro de mosquito no puede lograr, intentamos explicaciones diversas, y por ello nadie puede estar seguro de que nuestra verdad sea la Verdad.
Lo que no se puede entender es que haya hombres que piensan, y que te digan “ Yo no creo en Na.”
Aunque dicen que piensan, me es difícil entender que no “piensen”, . Ante la dificultad del problema renuncian a pensar. Prefieren vivir al día que tener preocupaciones de esta naturaleza.
Yo sí creo en una vida después de ésta.
Como me han enseñado de niño, mi verdad sí que es la Verdad. Lo mismo puede decir un musulmán o un budista, de la suya sin temor a equivocarse.
Por eso todos los días, al anochecer, levanto mi pensamiento al Cielo, y rezo con devoción, al menos un Padre Nuestro y un Ave María.
SON MI VERDAD.
¡Señor! No me tengas en cuenta mis imperfecciones y pecados.
Haced que todos los míos, nos reunamos algún día en ese desconocido mundo que nunca termina.

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