domingo, 18 de enero de 2009

Propaganda Atea

PROPAGANDA ATEA
En los Autobuses
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La masonería se siente fuerte ahora, y empieza a sacar su patita ¡Soy blancanieves! dicen , pero su patita está llena de pelos, sucios y negros.
Está formada por señores en su mayoría cultos, adinerados, con negocios, influyentes, ambiciosos, casi siempre tienen más de una mujer, y claro, ¡No creen en Dios!. Bueno, eso es lo que dicen, porque en su mayoría, como no son tontos, prefieren justificarse para ir derechitos al Cielo, no vaya a ser que exista.
Algunos, hasta van a Misa los Domingos, antes de visitar a la querida.
Se pasan la vida corriendo la “ carrera de las ratas”, pisoteando, calumniando, empujando, mintiendo, hasta que se colocan en los primeros puestos, y claro, no es que Dios no exista, es que no les conviene que exista.
Porque, Si Dios existe, no pueden mentir, no pueden empujar y dar codazos,, no pueden humillar a los demás, no pueden calumniar, ni engañar ni robar, ni tener querida. ¡ Que pesado es Dios que no me deja hacer todo esto ¡
Claro que si Dios existe, tienes que respetar y ayudar a tus padres, tienes que ser honesto en todo, no engañar a tu mujer, no hacer chanchullos para quedarte con el dinero de los demás, no puedes mentir, no puedes robar, y te tienes que conformar ¡Que tonto eres! con el dinero ganado con tu esfuerzo y trabajo honrado.
Y ahora leo en un periódico “La Fé lo cambia todo. El creyente vive de otra manera; más solidaria, más saludable incluso. La sociedad en su conjunto se beneficia. Diversos estudios sociológicos demuestran que las personas creyentes son más felices - en contra de lo que dicen los autobuses -, fundan familias más sólidas, generan estabilidad social y ahorran dinero al Estado.

Ellos son más felices, dicen, porque pueden llegar a chupar el menstruo de las prostitutas, que es donde se llega, al igual que algunos romanos de la antigüedad, en el colmo de la degradación, cuando se pierde la dignidad y el respeto a uno mismo en la relación que más nos acerca a los animales.

Y continúa el periódico: Un estudio realizado en España por la fundación Coca Cola, concluía el pasado Marzo, que las personas creyentes se consideran más felices que los no creyentes. Tienen mayor capacidad de resistencia ante las dificultades y tienen niveles de satisfacción familiar mayores.

Puedo afirmar, sin ninguna duda, a mis 86 años, que eso es verdad. Un hombre que nunca pierde su dignidad es sin duda infinitamente más feliz que el desgraciado atrapado en sus vicios, y que una conciencia limpia da más bienestar que el ladrón y deshonesto que tiene continuamente que estar inventando mentira tras mentira para parecer honesto a los demás.

Si tienes la suerte lector que me lees de ser joven, no dudes en tus dudas, hazme caso, que tengo demasiados años para engañar ahora a nadie y no me queda mucho tiempo, creo, para presentarme ante el Señor.
Los versos de la Santa Teresa, aclaran la felicidad de esta vida y la otra: “ Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero”

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