miércoles, 6 de agosto de 2008

sITUACIÓN ACTUAL VI

SITUACION ACTUAL VI

Ayer 5 de Agosto de 2008 cumplí 86 años.
Me veo todavía un hombre joven, con ganas de vivir. Ya hace un mes han empezado los primeros achaques. Una rodilla ha empezado a darme guerra, digo dolores, por culpa de la artrosis. Se degenera el cartílago y al rozar los huesos se inflama la parte afectada y duele.
Fue un gran día. Había propuesto a mi hija y mi yerno, celebrar el cumpleaños en Ávila, la ciudad amurallada y que hacía muchos años no visitaba. Atravesamos la Cordillera directamente, por el Escorial hasta los 1400 metros de altitud con un paisaje arbolado maravilloso y descendimos hasta llegar a Ävila.
Aconsejo hacerlo así para aquéllos que no tengan prisa.
Rodeamos casi por completo la muralla hasta llegar a un restaurante situado a su lado, de inicial aspecto malo, pero pasable en su interior. No cito su nombre porque el servicio es muy lento, aunque es gente amable. Y además no me pareció barato, aunque ahora enseguida sube la cuenta: 167 euros, 5 personas.
Nos encaminamos directamente a la Catedral por considerarlo visita obligada. De los siglos XII, XIII y XIV. Su parte más antigua es el ábside construído en el siglo XII, y se incrusta en la muralla hasta formar la parte más importante de la fortificación de la ciudad.
Se trata del templo gótico catedralicio más primitivo de toda España.
Su visita es quedar boquiabierto de puro pasmo. No se puede expresar con palabras. Sólo se puede contemplar y admirar que los hombres sean capaces de construír y hacer tan bellas maravillas.
Llovió un poco, aliviando el calor de 30 grados o más que había.
Ya eran pasadas las 5 cuando salíamos del restaurante. Visitamos parte de la ciudad que tiene rincones y plazuelas recoletas. En una de ellas descansamos, tomando unas cervezas y regresamos por la autopista cruzando el nuevo túnel del Guadarrama y en un pis pas ya estábamos de nuevo en nuestra casa de Galapagar.
Recibí la felicitación telefónica de María Eugenia y Pepe desde Alicante, y la de Carmela y Jaime desde Barcelona.
Al llegar a casa y haciendo balance del día no pude por menos de pensar: ¡ He sido feliz! .
Y que poco hace falta para ser feliz. Y sin embargo nos embarcamos durante toda la vida en grandes proyectos y empresas, nos afanamos día y noche hasta alcanzarlos, siempre deseando más, buscando más, anhelando más. Y la fórmula es la mar de sencilla ¡ Acorta tus metas! Vive en paz contigo mismo y con los que te rodean. Procuras dar amor a todos los que te rodean, y recibirás de todos ellos amor. Ello te hará feliz. Aunque siempre habrá alguien en quien has confiado y lo has querido, que te fallará. A ese, el desprecio más absoluto, y el más profundo olvido; como si no existiese. Y la paz volverá a tu interior.
Si alguno me lee que piense honradamente y se pregunte: ¡ Cuántos días en mi vida he podido decir: ¡Soy Feliz!. Y se contestará con los dedos de la mano.
No tengas envidia a nadie: siempre habrá alguien mejor que tú, que tenga más talento, más dinero, mejor tipo, mayor simpatía, mejor don de gentes. Pero tú eres tú. Único en el Universo. Entre tantos millones que pueblan la Tierra, no hay NI UNO que sea igual que tú. Eres irrepetible. Y de eso, amigo, siempre tienes que estar orgulloso.
Sí, ya sé que hay que tener un mínimo vital. Una casa donde acogerse, unos ingresos seguros que te den estabilidad y puedas defenderte y defender a los tuyos, y sobre todo salud. La salud es un bien que tienes siempre que intentar conservar por encima de todo. Teniendo salud lo tienes todo; es la fuente de la felicidad. Nunca me he podido explicar como tanta gente pone en peligro su salud, en continuas juergas y francachelas, llenado el cuerpo de alcohol o de drogas, y gastando su aceite con asquerosas desgraciadas.
No tienen aprecio por sí mismos. No tienen orgullo; no tienen dignidad. Y un hombre sin dignidad no es hombre. Ni siquiera algunas bestias caen tan bajo-
Y claro, siempre dirá ¡ No soy feliz!. Y aunque no lo diga, sus juergas le delatan, busca la felicidad, luego no es feliz.
Tan poco cuesta levantar los ojos al Cielo y decir: ¡Señor, ayúdame!. Y la ayuda siempre viene. Pruébalo. Pero tienes que ser sincero, con Dios y contigo mismo.
¡ Hasta otro día, amigo!

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