SITUACION ACTUAL V
SITUACION ACTUAL V
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Hoy día, en que el sentimiento religioso se encuentra muy debilitado respecto a épocas anteriores, de vez en cuando salta a las primeras páginas la noticia de algún milagro.
Hoy 27 de Julio de 2008 me encuentro con la noticia encabezada por el titular EL MISTERIO DE LA SANGRE.
Todos los años, por estas fechas, visitan el Monasterio de la Encarnación, enclavado en Madrid, ocho o diez mil personas para ver con sus propios ojos la sangre licuada de San Pantaleón, y venerar sus reliquias.
Las monjas agustinas recoletas regentan este convento desde los tiempos de Felipe III, al que su esposa Dña Margarita impulsó con su protección, y al que pertenecieron doncellas muy significadas de la nobleza.
San Pantaleón nació en Nicomedia en la actual Turquia. Estudió medicina y realizó curaciones milagrosas por las que fue acusado de hacer magia y condenado a muerte. Algunos cristianos recogieron su sangre y la llevaron a Ravello ( Italia) donde todos los años, al igual que en Madrid, se realiza el prodigio de ser licuada, En el siglo XVII una parte de dicha sangre se conserva en el Monasterio de la Encarnación de Madrid.
Las dudas en religión son el mazo que constantemente está dando sobre las cabezas y los pensamientos de los creyentes y parece que, una noticia como ésta, afirma y aclararan muchas de ellas.
Es cierto que como dice el dicho “ Uno se acuerda de Santa Bárbara sólo cuando truena”. Mi generación que tuvo que sufrir las terribles consecuencias de una malhadada república, -LO CUENTO POR QUE HE SIDO TESTIGO – y sus consecuencias – una incivil guerra que duró tres años y que destruyó el país – y una si cabe peor aún – postguerra – que duró los quince o veinte años siguientes, con sus secuelas de hambres, tuberculosis, piojo verde (tifus), miserias y calamidades sin cuento, encontraba alivio, mucho alivio en levantar los ojos al Cielo y pedir ayuda, mucha ayuda.
Y válgame el Cielo. No nos fue negada. Fuimos una generación de gente acostumbrada a sufrir, muy virtuosa pues no había tiempo ni dinero para gilipollás, y a trabajar. Levantamos a España. Estamos muy orgullosos de ello. Los matrimonios de aquella época han durado toda la vida en un noventa y cinco por ciento, y hoy se nos ve viejecitos pero unidos y por qué no decirlo, enamorados.
Nos sentimos orgullosos,,muy orgullosos, de nuestros hijos. Han seguido nuestro ejemplo. Aunque los tiempos han cambiado mucho, para lo mejor, han seguido trabajando duro, muy duro diría, y han colocado a nuestro país en un modelo y ejemplo para muchas naciones. La prueba es que todos quieren venir a España, aunque en muchos casos les cuesta la vida-
Parece que este bienestar no precisa de Dios y el hombre no tiene tanta necesidad de recurrir a El, pero el milagro de San Pantaleón nos afirma en su existencia. Y es bueno, que el hombre incrédulo, medite un poco, se meta en su interior y se pregunte ¿ Para que coño estoy en este mundo?. Para comer, para gozar, para fornicar?. Eso ya lo hacen, y por cierto muy bien, las vacas y todos los animales. Pero yo no soy un animal; yo pienso, yo analizo, yo medito, yo busco algo indefinido, algo intangible, algo inexplicable, que me explique el porqué de las cosas.
Lo menos que puedo hacer cuando levanto mis ojos al cielo en una noche estrellada, miriadas de galaxias, con miriadas de estrellas, y miriadas de planetas, es bajar la cabeza y decirme ¡ Señor ¡, Si existes: ilumíname. Dame a conocer la verdad.
SITUACION ACTUAL V
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Hoy día, en que el sentimiento religioso se encuentra muy debilitado respecto a épocas anteriores, de vez en cuando salta a las primeras páginas la noticia de algún milagro.
Hoy 27 de Julio de 2008 me encuentro con la noticia encabezada por el titular EL MISTERIO DE LA SANGRE.
Todos los años, por estas fechas, visitan el Monasterio de la Encarnación, enclavado en Madrid, ocho o diez mil personas para ver con sus propios ojos la sangre licuada de San Pantaleón, y venerar sus reliquias.
Las monjas agustinas recoletas regentan este convento desde los tiempos de Felipe III, al que su esposa Dña Margarita impulsó con su protección, y al que pertenecieron doncellas muy significadas de la nobleza.
San Pantaleón nació en Nicomedia en la actual Turquia. Estudió medicina y realizó curaciones milagrosas por las que fue acusado de hacer magia y condenado a muerte. Algunos cristianos recogieron su sangre y la llevaron a Ravello ( Italia) donde todos los años, al igual que en Madrid, se realiza el prodigio de ser licuada, En el siglo XVII una parte de dicha sangre se conserva en el Monasterio de la Encarnación de Madrid.
Las dudas en religión son el mazo que constantemente está dando sobre las cabezas y los pensamientos de los creyentes y parece que, una noticia como ésta, afirma y aclararan muchas de ellas.
Es cierto que como dice el dicho “ Uno se acuerda de Santa Bárbara sólo cuando truena”. Mi generación que tuvo que sufrir las terribles consecuencias de una malhadada república, -LO CUENTO POR QUE HE SIDO TESTIGO – y sus consecuencias – una incivil guerra que duró tres años y que destruyó el país – y una si cabe peor aún – postguerra – que duró los quince o veinte años siguientes, con sus secuelas de hambres, tuberculosis, piojo verde (tifus), miserias y calamidades sin cuento, encontraba alivio, mucho alivio en levantar los ojos al Cielo y pedir ayuda, mucha ayuda.
Y válgame el Cielo. No nos fue negada. Fuimos una generación de gente acostumbrada a sufrir, muy virtuosa pues no había tiempo ni dinero para gilipollás, y a trabajar. Levantamos a España. Estamos muy orgullosos de ello. Los matrimonios de aquella época han durado toda la vida en un noventa y cinco por ciento, y hoy se nos ve viejecitos pero unidos y por qué no decirlo, enamorados.
Nos sentimos orgullosos,,muy orgullosos, de nuestros hijos. Han seguido nuestro ejemplo. Aunque los tiempos han cambiado mucho, para lo mejor, han seguido trabajando duro, muy duro diría, y han colocado a nuestro país en un modelo y ejemplo para muchas naciones. La prueba es que todos quieren venir a España, aunque en muchos casos les cuesta la vida-
Parece que este bienestar no precisa de Dios y el hombre no tiene tanta necesidad de recurrir a El, pero el milagro de San Pantaleón nos afirma en su existencia. Y es bueno, que el hombre incrédulo, medite un poco, se meta en su interior y se pregunte ¿ Para que coño estoy en este mundo?. Para comer, para gozar, para fornicar?. Eso ya lo hacen, y por cierto muy bien, las vacas y todos los animales. Pero yo no soy un animal; yo pienso, yo analizo, yo medito, yo busco algo indefinido, algo intangible, algo inexplicable, que me explique el porqué de las cosas.
Lo menos que puedo hacer cuando levanto mis ojos al cielo en una noche estrellada, miriadas de galaxias, con miriadas de estrellas, y miriadas de planetas, es bajar la cabeza y decirme ¡ Señor ¡, Si existes: ilumíname. Dame a conocer la verdad.

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