viernes, 8 de agosto de 2008

SITUACION ACTUAL VII

Como decía Aristóteles el verdadero amor son dos corazones y una sola alma, y también dos almas y un solo corazón.
Y cuando esto se alcanza el hombre llega casi a la felicidad, a la máxima felicidad que en este mundo se puede alcanzar, pues siempre hay un pero, ese pero que no nos permite decir ¡ Soy Feliz!.
Si hay otro mundo, otra vida después de ésta, y tiene que haberla, por que si no, nada tendría sentido, allí se alcanzará sin duda la perfecta felicidad, sin peros de ninguna clase.
Vivo sin vivir en mí, y muero por que no muero decía la santa de Ávila, y en algunos momentos he creído comprenderla, cuando he visto y sigo viendo la enorme velocidad con que el tiempo transcurre; lo pronto que se llega a viejo, y la velocidad inmensa con las que vas perdiendo los seres queridos, los amigos y compañeros de trabajo y en general todas las personas con las que las incidencias de la vida te ha ido relacionando, como amigas, como conocidas y algunas pocas, con mutua antipatía y que te han hecho mal o lo han intentado símplemente por que sí, sin que tú hubieses hecho nada para ello.

¿ O quizás ha sido que en algún momento dije alguna cosa, sin haberla pensado previamente?

Pero hay que luchar, luchar sin desmayo por alcanzar las metas y los sueños que la vida te va deparando, uno tras otro. Cuando consigues uno, te impones otro.

Entré en el banco a los 15 años, ya era Perito Mercantil. En aquel momento mi sueño era aprender a escribir a máquina que lo necesitaba para mi profesión y después hacerme Profesor Mercantil.
Fueron años duros pero conseguí ambas cosas. Después por oposición dentro del banco, aprobé los exámenes de Oficial Segundo, y a los cuatro meses los de Oficial Primero,
Es decir que con ocho años de profesión ganaba igual que un empleado con 16 años de servicio. Años más tarde, también por examen, llegué a Jefe de Negociado.
Cuando terminaba mi trabajo en el banco, mientras mis compañeros iban al cine, a los toros, o a la Lucha Libre que entonces sí que había en Alicante, yo me dedicaba a vender discos, que entonces se decían microsurcos, lo que me proporcionaba desahogo suficiente para vivir con dignidad, sin lujos, pero con dignidad que es lo que un hombre nunca debe perder. Nunca hice la pelota a nadie, y nunca tuve que lamer el culo a nadie.
Y eso, no muchas personas lo pueden decir en este cochino mundo.
He conocido políticos. No me refiero a los del gobierno. Gente ignorante e incompetente bancariamente hablando, que ha llegado a director de sucursal. Alguno sin estudios de clase alguna, con faltas de ortografía, que los he tenido bajo mis órdenes y a los que no podías confiar trabajo alguno que no fuera mecánico, y llegó a Director.
También muchos políticos, sobre todo del PSOE, que eran auxiliares de cátedra, incapaces de aprobar para catedráticos, se las amañaron, en tiempos de Felipe para alcanzar su meta soñada sin exámen. ¡ Y son catedráticos! Y lo que es peor, cobran del Erario como tales.
Debieran a todos los políticos que intentan alcanzar cargos y prebendas, hacerles un test serio, de inteligencia primero, y de conocimientos después, para comprobar si son capaces de desempeñar el cargo, y servir dignamente a la nación.
¡Eso sí que sería una Democracia respetable!
Estarían todos los puestos ocupados por gentes de valía, que se respetasen a sí mismos y a los demás, para los que sería siempre más importante servir, que ganar.
Y termino con Aristóteles, igual que empecé, hombres, en definitiva, que han ganado la victoria sobre sí mismos.

Como decía Aristóteles el verdadero amor son dos corazones y una sola alma, y también dos almas y un solo corazón.
Y cuando esto se alcanza el hombre llega casi a la felicidad, a la máxima felicidad que en este mundo se puede alcanzar, pues siempre hay un pero, ese pero que no nos permite decir ¡ Soy Feliz!.
Si hay otro mundo, otra vida después de ésta, y tiene que haberla, por que si no, nada tendría sentido, allí se alcanzará sin duda la perfecta felicidad, sin peros de ninguna clase.
Vivo sin vivir en mí, y muero por que no muero decía la santa de Ávila, y en algunos momentos he creído comprenderla, cuando he visto y sigo viendo la enorme velocidad con que el tiempo transcurre; lo pronto que se llega a viejo, y la velocidad inmensa con las que vas perdiendo los seres queridos, los amigos y compañeros de trabajo y en general todas las personas con las que las incidencias de la vida te ha ido relacionando, como amigas, como conocidas y algunas pocas, con mutua antipatía y que te han hecho mal o lo han intentado símplemente por que sí, sin que tú hubieses hecho nada para ello.

¿ O quizás ha sido que en algún momento dije alguna cosa, sin haberla pensado previamente?

Pero hay que luchar, luchar sin desmayo por alcanzar las metas y los sueños que la vida te va deparando, uno tras otro. Cuando consigues uno, te impones otro.

Entré en el banco a los 15 años, ya era Perito Mercantil. En aquel momento mi sueño era aprender a escribir a máquina que lo necesitaba para mi profesión y después hacerme Profesor Mercantil.
Fueron años duros pero conseguí ambas cosas. Después por oposición dentro del banco, aprobé los exámenes de Oficial Segundo, y a los cuatro meses los de Oficial Primero,
Es decir que con ocho años de profesión ganaba igual que un empleado con 16 años de servicio. Años más tarde, también por examen, llegué a Jefe de Negociado.
Cuando terminaba mi trabajo en el banco, mientras mis compañeros iban al cine, a los toros, o a la Lucha Libre que entonces sí que había en Alicante, yo me dedicaba a vender discos, que entonces se decían microsurcos, lo que me proporcionaba desahogo suficiente para vivir con dignidad, sin lujos, pero con dignidad que es lo que un hombre nunca debe perder. Nunca hice la pelota a nadie, y nunca tuve que lamer el culo a nadie.
Y eso, no muchas personas lo pueden decir en este cochino mundo.
He conocido políticos. No me refiero a los del gobierno. Gente ignorante e incompetente bancariamente hablando, que ha llegado a director de sucursal. Alguno sin estudios de clase alguna, con faltas de ortografía, que los he tenido bajo mis órdenes y a los que no podías confiar trabajo alguno que no fuera mecánico, y llegó a Director.
También muchos políticos, sobre todo del PSOE, que eran auxiliares de cátedra, incapaces de aprobar para catedráticos, se las amañaron, en tiempos de Felipe para alcanzar su meta soñada sin exámen. ¡ Y son catedráticos! Y lo que es peor, cobran del Erario como tales.
Debieran a todos los políticos que intentan alcanzar cargos y prebendas, hacerles un test serio, de inteligencia primero, y de conocimientos después, para comprobar si son capaces de desempeñar el cargo, y servir dignamente a la nación.
¡Eso sí que sería una Democracia respetable!
Estarían todos los puestos ocupados por gentes de valía, que se respetasen a sí mismos y a los demás, para los que sería siempre más importante servir, que ganar.
Y termino con Aristóteles, igual que empecé, hombres, en definitiva, que han ganado la victoria sobre sí mismos.

Como decía Aristóteles el verdadero amor son dos corazones y una sola alma, y también dos almas y un solo corazón.
Y cuando esto se alcanza el hombre llega casi a la felicidad, a la máxima felicidad que en este mundo se puede alcanzar, pues siempre hay un pero, ese pero que no nos permite decir ¡ Soy Feliz!.
Si hay otro mundo, otra vida después de ésta, y tiene que haberla, por que si no, nada tendría sentido, allí se alcanzará sin duda la perfecta felicidad, sin peros de ninguna clase.
Vivo sin vivir en mí, y muero por que no muero decía la santa de Ávila, y en algunos momentos he creído comprenderla, cuando he visto y sigo viendo la enorme velocidad con que el tiempo transcurre; lo pronto que se llega a viejo, y la velocidad inmensa con las que vas perdiendo los seres queridos, los amigos y compañeros de trabajo y en general todas las personas con las que las incidencias de la vida te ha ido relacionando, como amigas, como conocidas y algunas pocas, con mutua antipatía y que te han hecho mal o lo han intentado símplemente por que sí, sin que tú hubieses hecho nada para ello.

¿ O quizás ha sido que en algún momento dije alguna cosa, sin haberla pensado previamente?

Pero hay que luchar, luchar sin desmayo por alcanzar las metas y los sueños que la vida te va deparando, uno tras otro. Cuando consigues uno, te impones otro.

Entré en el banco a los 15 años, ya era Perito Mercantil. En aquel momento mi sueño era aprender a escribir a máquina que lo necesitaba para mi profesión y después hacerme Profesor Mercantil.
Fueron años duros pero conseguí ambas cosas. Después por oposición dentro del banco, aprobé los exámenes de Oficial Segundo, y a los cuatro meses los de Oficial Primero,
Es decir que con ocho años de profesión ganaba igual que un empleado con 16 años de servicio. Años más tarde, también por examen, llegué a Jefe de Negociado.
Cuando terminaba mi trabajo en el banco, mientras mis compañeros iban al cine, a los toros, o a la Lucha Libre que entonces sí que había en Alicante, yo me dedicaba a vender discos, que entonces se decían microsurcos, lo que me proporcionaba desahogo suficiente para vivir con dignidad, sin lujos, pero con dignidad que es lo que un hombre nunca debe perder. Nunca hice la pelota a nadie, y nunca tuve que lamer el culo a nadie.
Y eso, no muchas personas lo pueden decir en este cochino mundo.
He conocido políticos. No me refiero a los del gobierno. Gente ignorante e incompetente bancariamente hablando, que ha llegado a director de sucursal. Alguno sin estudios de clase alguna, con faltas de ortografía, que los he tenido bajo mis órdenes y a los que no podías confiar trabajo alguno que no fuera mecánico, y llegó a Director.
También muchos políticos, sobre todo del PSOE, que eran auxiliares de cátedra, incapaces de aprobar para catedráticos, se las amañaron, en tiempos de Felipe para alcanzar su meta soñada sin exámen. ¡ Y son catedráticos! Y lo que es peor, cobran del Erario como tales.
Debieran a todos los políticos que intentan alcanzar cargos y prebendas, hacerles un test serio, de inteligencia primero, y de conocimientos después, para comprobar si son capaces de desempeñar el cargo, y servir dignamente a la nación.
¡Eso sí que sería una Democracia respetable!
Estarían todos los puestos ocupados por gentes de valía, que se respetasen a sí mismos y a los demás, para los que sería siempre más importante servir, que ganar.
Y termino con Aristóteles, igual que empecé, hombres, en definitiva, que han ganado la victoria sobre sí mismos.

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