jueves, 5 de junio de 2008

Historia de un robo

Y ahora voy a contar adonde llega la ambición de algunas personas. Todos sabemos que hay ambiciosos que llegan hasta el crimen para acumular, acumular y seguir acumulando sin limite, y sin caridad de clase alguna, pierden la dignidad y el honor y terminan por ser despreciados por todas sus amistades y subordinados.

Pero no es esto lo que quiero contar. Quiero contar el caso ocurrido a una persona muy cercana a mí. Tenía y tiene porque todavía vive, una hermana con la que siempre se llevó muy bien. Los hijos de ambas eran, aparte de primos, muy amigos. Todos los veranos alquilaban apartamentos próximos, y cuando pudieron comprarlos también los compraron próximos. O sea que aparte de hermanas eran íntimas amigas, y así continuaron durante más de 70 años.
Tenían una prima soltera, mayor que ellas, que hizo testamento de sus bienes a favor de ambas. Consistían éstos en un piso valorado en unos 40 millones de pesetas y cuentas en varios bancos por una suma de unos 10 millones de pesetas.

Por si alguna hermana moría antes que la prima que les dejaba sus bienes, acordaron suscribir un documento privado del siguiente tenor:

“Ambas hermanas acuerdan irrevocablemente que el derecho al 50% de
la referida herencia, se mantendrá a favor de los respectivos hijos, es
decir los APELLIDOS percibirán el 50%, y los APELLIDOS el otro
50%, en el caso de que en el momento del óbito de la prima ya hubiese
fallecido alguna de las hermanas. El piso se valorará en el momento opor-
tuno, para su venta, una vez de acuerdo los peritos nombrados al efecto.”

Y ahora viene lo increíble. La prima testamentaria se pone enferma de muerte.
Un mes antes de su fallecimiento, la visitó un familiar que salió llorando. Dedujo que había perdido la cabeza al decirle que la prima que la atendía pagaba todos sus gastos.
La otra hermana estaba pasando unos meses en Madrid, donde fue operada de un aneurisma de aorta.
Aprovechando su ausencia, la hermana que estaba en Alicante y que atendía la enfermedad de la moribunda con varias enfermeras que la cuidaban, UN MES antes del fallecimiento le hizo firmar otro testamento en el que le dejaba a ella el piso donde vivía, y que era la parte más importante de la herencia. Y para más INRI, el hijo de ésta sacó del banco y se quedó con los 10 millones de pesetas.
La hermana que estaba en Madrid no ha percibido de la herencia de su prima, ni una peseta, ni joyas, ni cuadros, nada de nada.

Entendí entonces algo que no entendía bien en el DECIMO Mandamiento “ NO CODICIARAS LOS BIENES AJENOS “

Podía la hermana que había sido despojada haber acudido a los Tribunales, e incluso conseguir meter en la cárcel al sobrino que se había quedado con el dinero.
No valía la pena.
Entre familia o dinero, ellos eligieron DINERO.
No les deseamos ningún mal.