viernes, 22 de junio de 2012


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CICERON y LA MALLA DE EDDINGTON
SÁN CHEZ CÁ~1ARA

«La religión no es enemiga de la razón ni de la ciencia. No existe un solo “O’IflOOlllleéilí:cuadriláteros de tres pulgadas. De~ argumento científico contra la existencia de Dios, y sí algunos filosóficos a8’Up;~”jlféafu1tpkrlm\ichas criaturas marinas con Sl
                                                                                favor, aunque no quepa quizá una estricta demostración de su existencia. La                                                                                                                                            cOllCiliYÓqtie en el mar profundo no existen]
                                                                                               ciencia es ajena a la religión, pero tal vez más aliada que enemiga»                                                                                                                                               de menos de tres pulgadas de longitud. La r
la ciencia sólo atrapa un tipo de verdades, pe es capaz de atrapar las verdades del espíritu.

9HP ‘-‘impide la dimensión de la malla de su red, E car por qué el universo tendría que haberse inléi@ll::l -cm Su objeto y su método. Por lo demás, la afi do precisamente de ese modo, excepto comolln:’ :::’ciónde que sólo existe lo que estudia la físi, acto de un Dios con la intención de crear seres’, ‘puede pertenecer a la física La negación de 1: como nosotros». ‘. táflsica es, ella misma, metafísica. Un poco (
La religión no es enemiga de la razón ni de la ‘Íiócimiento quizá aleje de Dios; mucho, aCE ciencia. No existe un solo argumento científico Él:’Sila cienCia no erosiona la creencia reli¡ contra la existencia de Dios, y sí algunos filosófi- mucho menos lo hace la filosofía.
cos a su favor, aunque no quepa quizá una estric­ta demostración de su existencia La ciencia es aje­na a la religión, pero tal vez más aliada que enemi­ga. El universo es insondablemente misterioso, y la ciencia no disipa el místico l11i§féfí@;’EI biólogo
A religión no es el opio, sino el alma , del pueblo. Y un pueblo sin alma es un pueblo desalmado. Toda crisis profun­da es religiosa. Acaso uno de los ma­. yores errores de nuestro tiempo sea la creencia, relativamente extendida, de
que la religión es superstición enemiga de la cien-
cia, y que su presencia pública es indeseable en una democracia. No creo equivocado pensar que la crisis que vivimos y padecemos es, en su raíz, religiosa.
Nunca ha habido una gran política sin el poder
unificador de la religión. Tal vez, laitini~: dad de España sólo comenzó a resqM.ªf¡B ‘) brajarse cuando se quebró la uniI:Uíd’re’::’ ,: en ligiosa Las conquistas deRom~f~fii:eD~i”f, ron posibles bajo el estíñl.ffiÓ (ieHilip’úlS&’Id ( religioso. Cicerón afirmO:&&éIR>gJf~9 nos no habían superado §~afi:rAI€Jft Bl
población, ni a los galosénií’l-ight,l)lJJá’O Grecia en arte, «pero en piedaa,’ewdí:P’é voción religiosa hemos superado ata­das las razas y naciones». Y Virgilio, en su Eneida, atribuye al mítico fundador de Roma la condición de piadoso y de­voto: «PiusAeneas». Como ha afirmado Robert Hugues, no ha existido probable­mente una civilización en la que los im­perativos religiosos estuvieran tan in­volucrados con las intenciones políticas como en los comienzos de la Roma re­publicana. Para encontrar algo pareci­do quizá haya que avanzar hasta los im-
perios de España e Inglaterra, conven-
cidos de que Dios estaba de su parte, o, más recientemente, hasta la nueva Jerusalén fundada en las colonias de Norteamérica
Si la religión no es enemiga de la gran política, tampoco lo es de la ciencia. Hace unas semanas, una crónica periodística empezaba refiriéndose al conflicto entre los científicos y los hombres de fe, como si no fuera posible reunir las dos condi­ciones en la misma persona. Lea el atento lector el excelente libro de Antonio Fernández- Rañada, Los científicos y Dios, donde, en contra del estereotipo, se prueba que la mayoría de los grandes científi­cos vivieron seducidos por el enigma de Dios, y que muchos de ellos fueron fervientes creyentes. In­cluso Stephen Hawking, quien recientemente afir­mó, afirmación por lo demás carente de base cien­tifica, que el cielo no existe ni tampoco un dios crea­dor, sino que es un cuento de hadas para los que tienen miedo a la muerte, escribió en Una breve historia del tiempo que «sería muy difícil de expli-
                       

‘. ‘ 19unos cristianos pensaron hace 1 das, agitados por el vendaval de la r que el tema del tiempo era el diáloÉ

re cristianismo y marxismo. Ha) resulta añejo y superado. El verd¡

diálogo es con la ciencia, y, en gel lo que no es idéntico, con la razón razón más allá de la razón cientí técnica. Incluso hay razón en el ~ to de las emociones y los sentimi¡ y en el orden de los valores.
La filosofía, como sostuvo Mair des, es «guía de perplejos o desc¡ dos». Vivimos tiempos de OsCUl porque sentimos alergia a la luz) go a la caverna platónica. La cri: económica, pero es mucho más y La crisis es política e institucional es mucho más y peor. La crisis e~ ral, pero, incluso, es mucho más y En el fondo, la crisis es religiosa degger afirmó que sólo un dios 1 salvamos. Aunque acaso no fuera e
              _        en el que él pensaba, quizá lleval
JAVIER MUNOZ zón. No es extraño que todo mar

la deriva cuando se niegan la razó fundamento.
Ningún pueblo ha hecho nada grande en 1 toria sin religión. Ningunaverdad filosófica o tífica puede derribar una creencia religios ciertamente, la verdad religiosa puede asp erigirse en verdad filosófica y científica. A’ los grandes problemas políticos y económic( penden de sutiles y profundas cuestiones fi ficas. La piedad ciceroniana incluía la vener: de los antepasados y de sus creencias, el re: por la autoridad de la tradición, el culto a lo ses y la conciencia del deber. La red de EddiJ nos enseña que la ciencia no puede apresar píritu porque el tamaño de su malla se lo irr La crisis actual es una crisis de la verdad. A~ lo enseñan, entre otros, Cicerón y la mal Eddington.
                       
inglés John B. S. Haldane afirmó: «Sospecho que el universo no sólo es más mist~rioso de lo que su­ponemos, sino incluso más de lo que’podemos su­poner». Dios, si existe, como creo, no pertenece al mundo natural. La ciencia no puede responder a las grandes preguntas de la existencia humana porque ni siquiera se las plantea. No se puede en­contrar el espíritu si se le busca en la naturaleza La ciencia ni afirma ni niega la existencia de Dios. No es ese su problema. Einstein lo resumió así: «La ciencia sin religión es coja; la religión sin ciencia es ciega».
 s un falso prejuicio creer que la ciencia es el único modo de conocimiento. Y más, fal­so aún negar todo aquello a lo que la cien­cia no alcanza El científico Arthur Edding­
ton ilustró esta idea con una profunda y pertinen­te fábula. Un hombre se propuso estudiar la vida submarina utilizando una red formada por una
IGNACIO SÁNCHEZ CÁI CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DEL DER
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martes, 12 de junio de 2012

LA INFAME REPUBLICA III
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Varias veces he comentado los terribles años que me tocó vivir entonces  a fin de que estas generaciones de ahora no caigan en el mismo abismo que desembocó en una guerra civil de consecuencias funestas resumidas en muertes -500.000 – o más, miserias, hambre y desesperación.

Hoy 11 de Junio de 2012 escribe don Ordulio Jovani un artículo, que confirma plenamente mis experiencias y que amplía, de algún modo, los motivos y orígenes que dieron lugar al desastre.

Conozco y sé que las clases inferiores sujetas desde niños a humillaciones y servilismos aniden odios ocultos que explotan cuando se rompen, por el motivo que sea, las barreras del orden, y otros – de clase media o superior – gente inteligente que por medrar se pone al frente de aquéllos, y  sin ninguna barrera moral ni freno a su ambición nos llevan a un enfrentamiento continuo y a la ruina moral y material de esta sufrida España.
Y copio del artículo de Jovani.
“” En un clima extremoso, exhortaba así Alejandro Lerroux  “”” Entrad a saco en la civilización aberrante y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo a las novicias y elevadles a la categoría de madres para revitalizar la especie, no os detengáis ni ante los sepulcros ni ante los altares… luchad….matad….morid.””
De la situación don Manuel de Irujo dio cuenta en el Consejo de Ministros celebrado en 7 de Enero de 1937, exceptuando al País Vasco, era la siguiente:
A)   Todos los altares, imágenes y objetos de culto han sido destruidos.
B)     Todas las iglesias se han cerrado al culto…
C)   Una gran parte de los templos en Cataluña con carácter de normalidad han sido incendiados.
D)   Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, candelabros y otros objetos de culto que han sido fundidos.
E)    En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras.
F)    Todos los conventos han sido desalojados.
G)   Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa, por miles.
Políticos vienen hoy de aquellos lodos. Uno de ellos de nombre Angel responsabilizó del alcoholismo a los católicos “ por el vino usado en sus rituales”, y otros, como Javier Krahe que enseñó a hornear a Cristo en la “Cristofagia”.
Porque aquí toda “expresión artística,” toda “Libertad de expresión” encuentra defensores en la bancada progresista donde tantos menesterosos de mandil “progresan” hasta su extinción. “”””

Ya comenté alguna vez que al cura de Colombres se lo llevaron junto con mi tío Antonio- que tenía entonces 18 años a Llanes y después al puerto de Gijón. salvando la vida de milagro, gracias a un “miliciano” que era de su pueblo.
No les da vergüenza hoy, después de tantos años, agrupados, levantando el puño y cantando la Internacional ¡ Me admiran lo “adelantados” que están nuestros progresistas.
En fin, qué le vamos a hacer. En esta sufrida España tiene que haber DE TO. Gilipollas que añoran aquella miserable e indigna República, políticos corruptos de uno u otro signo A GRANELL, y Sindicatos Verticales dependientes del más extremoso socialismo que alzan su voz  sólo contra nuestro actual Presidente Sr. Rajoy, que no quisiera equivocarme, pero me parece un señor con honor y dignidad.

Al menor tú lector, si me sigues, que no te falte nunca eso: honor y dignidad.
Por favor, levanta cada día tus ojos al Cielo. Y pide, pide y pide hasta aburrir al Señor.