sábado, 17 de mayo de 2008

Ahora algunas notas sobre mi trabajo en Banesto donde estuve 47 años.
Siempre he creído que la disciplina en el Banesto era superior de alguna forma a la que había tenido en el ejército, aunque aplicada de manera diferente. Lo cierto es que todos participábamos y nos sentíamos orgullosos de NUESTRO banco.
Tanto es así, que en la sucursal de Alicante donde éramos unas 130 personas nunca hubo necesidad de firmar a la entrada.
Cada uno o dos años, aparecía por la sucursal un equipo de inspección que, como es natural, controlaba todo desde el alfa al omega. Hasta aquí todo normal.
Se le ocurrió al Jefe del Equipo poner un funcionario a la entrada para controlar la llegada, que miró el reloj como recriminando mi llegada a las 8 y cinco, en lugar de las 8 en punto.
Como era normal un margen de unos minutos, mi indignación se subió al máximo, y chillando, de forma que toda la sucursal lo oyera exclamé: “ ¡Pero que se han creído estos tiranos!. ¡ Es que se creen que somos esclavos!. Hoy mismo, en cuanto salga, me voy al sindicato a presentar una denuncia!.
Al cabo de un rato, llegó a mí uno de los inspectores con el que yo tenía mayor contacto, para rogarme que no fuera al sindicato y que había sido un error que habían solucionado ya devolviendo a Madrid al funcionario que había originado el incidente.
Cuento esto para que las generaciones futuras sepan la gran protección que el denodado Sindicato Vertical nos deparaba, y lo arropados que todos estábamos, donde el despido de un trabajador era materialmente imposible. Y alguno de verdad abusaba de esta protección. Había uno que aparte de ser un “maltrabaja”, se daba de baja en la Seguridad Social durante varios meses pretextando dolores inexistentes e imaginarias dolencias, y antes de cumplir el año de baja, exigía de los médicos que le dieran el alta. Cuando la baja era superior al año, pasaban a cobrar el 75% del sueldo.
Trabajaba un mes o dos y volvía a hacer lo mismo. Así estuvo varios años.
Pero la seguridad y la paz que nos reportaba el sabernos protegidos, nos compensaba de algún modo, la escasez del sueldo, por otra parte normal en aquellos años de penuria.
Esa protección, en estos tiempos de libertad, prácticamente ha desaparecido. Las empresas contratan interínamente y los dejan cuando les conviene, y así se tiran muchos años. ¡ Ah, pero ahora hay Sindicatos libres!. Todos subvencionados por el Gobierno de turno.
Claro que los beneficios de las empresas se han disparado. Pero hoy tenemos más libertad.
Sé que es muy difícil encontrar el punto medio. Que el obrero y empleado se sientan libres y a la vez cumplan al máximo con sus obligaciones de trabajo; pero la defensa del más débil ha de ser primordial en todo Gobierno digno formado por hombres honrados y elegidos libremente.
Algunas iniciativas tuve, que repercutieron en las 2500 sucursales, y que ahorraron muchos millones al banco. Pero hablar de ellas se sale de la razón de esta pagina que no es otro que conozcan las generaciones futuras las condiciones en que se trabajaba en tiempos en los que no existían máquinas para sumar, y calcular; ni ordenadores, ni fotocopiadoras ni nada que pudiera ayudar en el cuadre de los números y cuentas.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Como los banqueros quieren el dinero para ellos, los empleados siempre hemos estado rozando la miseria. Las pagas siempre han sido escasas, mas bien, miserables.
No hemos tenido más remedio que dedicarnos a otras ocupaciones fuera de las horas de trabajo si queríamos llegar a fin de mes y conseguir ir por la calle con un poco de dignidad. Unos llevaban contabilidades ; otros vendían libros, otros administraban fincas y algunos como yo dábamos clases para ingreso en la banca.
Eran clases de gramática, ortografía, mecanografía, geografía, cálculo mercantil , contabilidad y legislación mercantil principalmente.
Estuve doce años dando clases a los Botones del banco, y me pagaban 50 pesetas al mes por cada uno. De la miseria no salíamos.
Todos ellos, menos uno, alcanzaron puestos de directores e interventores en el banco, y alguno llegó a ser Director General de un departamento.
Me siento orgulloso de haber cogido a unos chiquillos mal educados y haber hecho de ellos hombres responsables de sus familias y de su profesión.
Más tarde tuve ocasión de dedicarme a la venta de discos como delegado de una marca entonces muy conocida y empecé a ganar algún dinero de verdad, por eso de que vale más onza de trato que arroba de trabajo. Aconsejo a quien le pueda leer y sea joven que se dedique a comprar y vender, aunque sean cucarachas, si quiere prosperar algo, por que trabajando no saldrá nunca de “Pan y peshe”, pan y pescado en castellano.
Los ahorros que conseguí entonces hacer los invertía en acciones, del Banco Español de Crédito, principalmente.
Cierto domingo estaba oyendo Misa en la iglesia de los Salesianos. Cuando alguien me dijo: ¡Vende ¡ . ¿ Qué vendo, le contesté ¿ Y otra vez, e insistiendo ¡Vende!. Entonces salgo de mi , y me doy cuenta que estoy hablando con alguien a quien no puedo ver.
La orden fue tan clara que al día siguiente lunes, a las 9 de la mañana que era la hora de entrada, ya estaba dando la orden de venta de mis acciones, por cierto, contra la voluntad y consejo del Jefe de Valores que me dijo ¡ Estás loco, van a subir mucho en poco tiempo!.
Las acciones se vendieron en el transcurso de la mañana, a un cambio superior al de la cotización de aquel día, que fue el punto máximo de la curva, que comenzó a declinar hasta cotas muy bajas, hasta el punto que tuvo que intervenir el Gobierno respaldando a Banesto para que éste no cerrara, por la mala gestión de un presidente innombrable y para olvidar.
Mi hija, que tiene muchas gracia, cuando hablamos de este episodio, se ríe abiertamente de mí, diciendo que tengo un Agente de Bolsa que me aconseja desde el otro mundo.
Como me ha pasado lo cuento. Pienso que estamos tan juntos los de aquel mundo y los de éste, que alguien que desde allí me proteje, me aconsejó hacer lo que hice.
A mí alguien me habló, quien quiera creer que crea, y el que no quiera pues que no crea. No sé quién me habló, pero me habló, y no estoy tonto ni soy dado a imaginaciones.

martes, 13 de mayo de 2008

Alicante en el año 1945 tenía cien mil habitantes, mucha más cómoda y agradable que la actual ocupada por más de 300.000.-
Era ideal. Había cuatro o cinco cines céntricos y alguno más en los barrios. Se llenaban siempre los sábados y domingos, y mucha gente iba todos los días. Estaba y está el Teatro Principal con funciones todo el año. El teatro fué la principal diversión de nuestros padres; la nuestra ha sido el cine, así como la Televisión, Casettes y otros inventos modernos ocupan con preferencia a nuestros hijos.
Como ya he dicho, las playas completaban nuestra diversión. La de Alicante se llama del Postiguet. Está dentro de la ciudad, al pié del Castillo y para mí es la mejor y menos peligrosa de todas. Va cubriendo el cuerpo muy lentamente y no tiene hoyas ni bajos de ninguna clase. ¡ Cuántas veces descansando de espaldas y mirando al Castillo admiraba la Cara del Moro y las garitas que cuelgan en el precipicio!
Debo aclarar que la Cara del Moro es el perfil del monte y que parece formar una cara muy nítida, admiración de todos los turistas.
La playa de la Albufereta sita 3 kilómetros hacia el Norte también es muy segura. La más gran de todas en la playa de San Juan, a unos ocho kilómetros de la ciudad.
Tiene 9 km. de larga, y en verano hoy día reúne miles de personas. Pero hay que tener cuidado al bañarse, porque junto a la orilla corre, a veces, un verdadero río que casi cubre el cuerpo, mientras que un poco más adentro el agua te llega poco más que a los tobillos.
Todos nos conocíamos. Como nadie tenía dinero los chicos y chicas paseábamos todos los días de 7 a 9 por la Explanada – yo decía que era el mercado – donde unos y otras en cada una de las vueltas nos dirigíamos miradas mas o menos honestas.
Un compañero y amigo, Manolo Loro al salir del trabajo estudiábamos de 7 a 9 de la noche todos los días. De Auxiliares pasamos a Oficiales Segundo y después a Oficiales Primero, en cuatro meses, con la consiguiente mejora en nuestros sueldos.
Muchos días dejábamos de estudiar a las nueve menos cuarto, con el fin de llegar todavía a tiempo a la Explanada para juntarnos a las dos primeras chicas que veíamos solas. Como estábamos en edad casadera todas nos admitían. Se ve que no éramos feos.
A mi, en particular, no me acababa de llegar a gustar verdaderamente ninguna para compartir con ella toda mi vida. Y llegué a pensar: Si no encuentro la mujer con la que sueño, no me caso.
Pero el hombre propone y Dios dispone. Y casamiento y mortaja del Cielo baja.
Cierto día estaba charlando junto al Mercado con un amigo, Laguardia se llamaba, cuando pasó una muchacha alta, esbelta con cara de ángel. iba acompañada por un hombre. ¡ Es natural, pensé yo! Una chica así es imposible que fuera sola.
Pasó algún tiempo y de repente la volví a ver. ¡ Es la mía, dije!.
Me enteré que trabajaba en la Caja de Ahorros del Sureste de España, que así se llamaba la actual Caja de Ahorros del Mediterráneo, y que era secretaria de don Fernando, el Subdirector General.
Un compañero de ella , amigo mío, le habló muy bien de mí. Parece que eso la interesó algo, por eso de ¿Quién será?.
Dejé pasar el tiempo pues no quería patinar y equivocarme.
Pasaron cuatro o cinco mes de esto que os voy a contar.
Cierto día yo iba por la calle Alfonso el Sabio cuando subiendo por la calle las Navas la ví. Nunca había hablado con ella, cuando tuve una inspiración, un presentimiento que me hizo decir para mí mismo ¡ Y pensar que esa mujer será la madre de tus hijos! . Y en el acto, todo mi cuerpo se erizó. Nunca, antes o después, me cuerpo se ha erizado. Tengo la absoluta seguridad que me fue envíada desde el otro mundo. ¡ Era la chica más esbelta y más guapa de Alicante ¡ Y también la más buena. Juntos estamos ya 58 años. Salimos todos los días juntos, charlamos ambos por los codos y no tenemos ni un instante de aburrimiento.
Alguna vez en tanto tiempo hemos discutido. Pero a los cinco minutos ni nos acordamos de la discusión, y además ¿ para qué ¿ ¡ Si fue Dios quien nos unió, y aunque quisiéramos no podríamos separarnos!.
Todos los días, todos, sin dejar ni uno levanto los ojos al Cielo y digo ¡gracias, Señor!.

Alicante en el año 1945 tenía cien mil habitantes, mucha más cómoda y agradable que la actual ocupada por más de 300.000.-
Era ideal. Había cuatro o cinco cines céntricos y alguno más en los barrios. Se llenaban siempre los sábados y domingos, y mucha gente iba todos los días. Estaba y está el Teatro Principal con funciones todo el año. El teatro fué la principal diversión de nuestros padres; la nuestra ha sido el cine, así como la Televisión, Casettes y otros inventos modernos ocupan con preferencia a nuestros hijos.
Como ya he dicho, las playas completaban nuestra diversión. La de Alicante se llama del Postiguet. Está dentro de la ciudad, al pié del Castillo y para mí es la mejor y menos peligrosa de todas. Va cubriendo el cuerpo muy lentamente y no tiene hoyas ni bajos de ninguna clase. ¡ Cuántas veces descansando de espaldas y mirando al Castillo admiraba la Cara del Moro y las garitas que cuelgan en el precipicio!
Debo aclarar que la Cara del Moro es el perfil del monte y que parece formar una cara muy nítida, admiración de todos los turistas.
La playa de la Albufereta sita 3 kilómetros hacia el Norte también es muy segura. La más gran de todas en la playa de San Juan, a unos ocho kilómetros de la ciudad.
Tiene 9 km. de larga, y en verano hoy día reúne miles de personas. Pero hay que tener cuidado al bañarse, porque junto a la orilla corre, a veces, un verdadero río que casi cubre el cuerpo, mientras que un poco más adentro el agua te llega poco más que a los tobillos.
Todos nos conocíamos. Como nadie tenía dinero los chicos y chicas paseábamos todos los días de 7 a 9 por la Explanada – yo decía que era el mercado – donde unos y otras en cada una de las vueltas nos dirigíamos miradas mas o menos honestas.
Un compañero y amigo, Manolo Loro al salir del trabajo estudiábamos de 7 a 9 de la noche todos los días. De Auxiliares pasamos a Oficiales Segundo y después a Oficiales Primero, en cuatro meses, con la consiguiente mejora en nuestros sueldos.
Muchos días dejábamos de estudiar a las nueve menos cuarto, con el fin de llegar todavía a tiempo a la Explanada para juntarnos a las dos primeras chicas que veíamos solas. Como estábamos en edad casadera todas nos admitían. Se ve que no éramos feos.
A mi, en particular, no me acababa de llegar a gustar verdaderamente ninguna para compartir con ella toda mi vida. Y llegué a pensar: Si no encuentro la mujer con la que sueño, no me caso.
Pero el hombre propone y Dios dispone. Y casamiento y mortaja del Cielo baja.
Cierto día estaba charlando junto al Mercado con un amigo, Laguardia se llamaba, cuando pasó una muchacha alta, esbelta con cara de ángel. iba acompañada por un hombre. ¡ Es natural, pensé yo! Una chica así es imposible que fuera sola.
Pasó algún tiempo y de repente la volví a ver. ¡ Es la mía, dije!.
Me enteré que trabajaba en la Caja de Ahorros del Sureste de España, que así se llamaba la actual Caja de Ahorros del Mediterráneo, y que era secretaria de don Fernando, el Subdirector General.
Un compañero de ella , amigo mío, le habló muy bien de mí. Parece que eso la interesó algo, por eso de ¿Quién será?.
Dejé pasar el tiempo pues no quería patinar y equivocarme.
Pasaron cuatro o cinco mes de esto que os voy a contar.
Cierto día yo iba por la calle Alfonso el Sabio cuando subiendo por la calle las Navas la ví. Nunca había hablado con ella, cuando tuve una inspiración, un presentimiento que me hizo decir para mí mismo ¡ Y pensar que esa mujer será la madre de tus hijos! . Y en el acto, todo mi cuerpo se erizó. Nunca, antes o después, me cuerpo se ha erizado. Tengo la absoluta seguridad que me fue envíada desde el otro mundo. ¡ Era la chica más esbelta y más guapa de Alicante ¡ Y también la más buena. Juntos estamos ya 58 años. Salimos todos los días juntos, charlamos ambos por los codos y no tenemos ni un instante de aburrimiento.
Alguna vez en tanto tiempo hemos discutido. Pero a los cinco minutos ni nos acordamos de la discusión, y además ¿ para qué ¿ ¡ Si fue Dios quien nos unió, y aunque quisiéramos no podríamos separarnos!.
Todos los días, todos, sin dejar ni uno levanto los ojos al Cielo y digo ¡gracias, Señor!.

sábado, 10 de mayo de 2008

Tengo que contar también otra experiencia religiosa que me dejó huella y que todavía no he conseguido explicarme. La imagen de la Virgen de Fátima fue traída a España desde Portugal en un trono con blancas palomas vivas que lo rodeaban. Me dijeron que estaba por el barrio del Pla del Bon Repos. Así era. La Virgen la habían entrado al Hospital General que estaba entonces allí situado – estamos hablando del año 1950 más o menos, para que la vieran los enfermos. En la plaza que allí hay me encontré con don José Jurado, un cura muy elegante perteneciente a una familia distinguida alicantina y que era el único que entonces podía fumar tabaco rubio.
Estábamos charlando, cuando se nos acercó una pareja de novios jóvenes – se les veía muy nerviosos -y tartamudeando nos preguntaron: ¿ Dónde está la Virgen?
Estábamos en la playa de la Albufereta, - dista 3 kilómetros de la Capital – cuando se nos apareció la Virgen. La vimos muy claro, y sin duda, mi novia y yo sobre las rocas que hay en la parte de acá y que limitan la playa. Quien primero la vió fue mi novia que me dijo ¡ Mira, la Virgen ¡ . Y yo también la ví, sin duda alguna.
Comprobé que no estaban borrachos, ni locos ni nada. Eran dos jóvenes en todo normales a quienes pregunté ¿ Pero están seguros de lo que dicen?. Y la contestación rápida y segura “ No tenemos la menor duda y por eso estamos aquí. Hemos venido lo más pronto que nos ha sido posible. El cura se mostró muy escéptico y le volví a preguntar al joven ¿ Está Vd. seguro, sin duda alguna, de que era la Virgen?. La contestación rápida “ Estoy seguro del todo” La Virgen estaba sobre las rocas y cuando nos acercamos a éstas, la Virgen se difuminó.
Como me pasó lo cuento, y Dios es testigo que digo la verdad.
Siempre me hubiera gustado hacer un monolito en las rocas de la Albufereta.
Hay una Ermita en el Castillo de Santa Bárbara donde la imagen de la Virgen iba a pasar la noche. Emocionado y alterado por lo que acabo de contar me ofrecí a ayudar a la Misa que el párroco de la Ermita iba a celebrar a las doce de la noche.
El sacerdote comenzó las confesiones a las 11 de la noche, y continuó confesando pasadas las doce que era la hora de la Misa, y le dio la 1 cuando comencé a ayudarle a revestirse para celebrarla. Mientras le ayudaba ví que le corrían en silencio múltiples lágrimas, y sorprendido le pregunté ¿ Qué le pasa, padre, está Vd.enfermo?. No,- me contestó,- es que acabo de asistir a un milagro. Han durado

viernes, 9 de mayo de 2008

A los pocos días de llegar a Alicante me incorporé a la Congregación Mariana de los Jesuitas. Como ví anunciados unos ejercicios espirituales que tendrían lugar en el convento de los Jerónimos, de Murcia, me apunté a ellos. Se hacía durante siete días una vida monacal, en silencio, y cada uno en su celda,
Es una experiencia inolvidable. Hay tiempo para reflexionar sobre todo lo divino y humano; sobre tu pasado, tu presente y tu futuro. Hacer borrón y cuenta nueva, y dirigir el motor de tu vida hacia metas más serias, más transcendentes, y más importantes. En definitiva te sientes un peso pesado capaz de grandes cosas y de ser más útil a los que te rodean y a toda la sociedad.
Todo el mundo debiera tener esta experiencia; no sólo los católicos, sino los librepensadores, los masones, y como no, los comunistas, aunque después del fracaso del comunismo en todos los países donde se llegó a implantar, la miseria que ha generado en todos ellos, los asesinatos, la chulería de sus clases dirigentes y el derribo del muro de Berlín que fue la fotografía que daba vida real al fracaso, ya no quedan comunistas, y si queda alguno es un verdadero gilipollas. La idea original es muy buena. Como todo es del Estado y éste se ocupa de cubrir todas las necesidades desaparecerán todos los explotadores y no habrá más miseria. ¡Qué bonita teoría! En todos los conventos de España está establecido el comunismo. Pero el egoísmo de la gente normal y la falta de interés en el trabajo, ya que nada es tuyo, te importa un pito todo lo demás, que ni lo cuidas ni lo aumentas, el fracaso del sistema está cantado de antemano. Sólo se mantiene en dos países en todo el mundo a base de cárceles y asesinatos, y por el egoísmo de sus clases dirigentes que dicen ¡ Yo estoy bien! Los demás que se fastidien.
Y ahora una anécdota que me causó profunda impresión. Regresábamos de los Ejercicios y al llegar a las primeras casas de la ciudad en el barrio de La Florida de Alicante mi amigo Manolo Capdepón señalando a un individuo que caminaba sobre una acera me dijo: “ Ves a ese que va por ahí “. ¡Ese es el que asesinó a mi padre cuando empezó la guerra! . Una ola de indignación se apoderó de mí y le dije: Vamos a echarle mano; que pare el autobús. Con serenidad sublime me tranquilizó; “ Estate quieto, yo y toda la familia hace ya mucho tiempo que le hemos perdonado “. Desde entonces admiro a este hombre que sigue siendo buen amigo después de 60 años. Pero sigo pensando que ser de verdad católico es muy difícil, muy difícil y poner la otra mejilla como nos enseña Cristo, en la práctica muy pocos somos verdaderos cristianos.

jueves, 8 de mayo de 2008

Mi vida en Alicante

Insistiendo sobre las insalubres condiciones del trabajo me viene a la memoria los tres años que estuve en el Negociado de Contabilidad. En una habitación larga y no muy ancha se llevaba la contabilidad de la sucursal. Ëramos un total de 28 empleados ocupados todos con libracos enormes de 15/20 centímetros de lomo. Todavía no había bolígrafos ni calculadoras. Todo se hacía con tintero y pluma y las cantidades se sumaban o restaban manualmente, lo que suponía un gran desgaste mental al que había que sumar la nube de humo que todos respirábamos procedente de los cigarrillos que la mayoría fumábamos. ¡Demencial, sobre todo en invierno con todas las puertas cerradas.!
Hoy día que tantas restricciones se están poniendo al tabaco aquello parecería imposible y desde luego las autoridades intervendrían.
Por motivos políticos unos, por cobardía otros y porque la Dictadura tenía lugar en cientos de pequeñas dictaduras que cada Director se irrogaba, nadie se atrevía a protestar.
Aunque ellos, todos de moralidad intachable y afectos incondicionales del Régimen hacían los que les venía en gana. De un caso concreto puedo afirmar que todos los domingos iba a Misa de 12 para que todos lo vieran para a continuación ordenar al chófer – que para más INRI era un Ordenanza del banco, que lo llevara al barrio de Las Carolinas donde tenía una de sus amantes
Más cosas podría contar de este individuo, cuyo nombre he olvidado, pero como está ya muerto, bien muerto está y que el Señor le haya perdonado y a mí me haga olvidar y perdonar las putadas que tuvimos todos que aguantarle. R.I.P.

En el banco ya trabajaban mujeres y tenían los mismos deberes y derechos que los hombres. Algunos padres todavía prefería dejar a sus hijas en casa, para que ayudaran a la madre y después se casaran. Algunas de estas muchachas, ya viejas, lo están pasando francamente mal en lo económico y en soledad.
Mis padres que eran más avanzados colocaron a mis hermanas en la Telefónica la mayor Paquita, y como enfermera de la Seguridad Social la menor, María Jesús.

Alicante está situado entre el mar y dos Castillos fortalezas. El de San Fernando y el de Santa Bárbara. Este último de gran altura siempre fue considerado como una fortaleza inexpugnable. Su origen parece ser del tiempo de los Cartagineses y en donde Aníbal tenía su Cuartel General.
Muy pocos en Alicante conocen que hay una galería subterránea que une el Castillo con el interior de la iglesia de Santa María sita al pie de la colina junto al mar, aunque quizá esta galería esté cerrada por algún derrumbe a través de los años.

domingo, 4 de mayo de 2008

Alicante I

MI VIDA EN ALICANTE I

Tuve mucha suerte al licenciarme en el otoño de 1945. En lugar de incorporarme al trabajo en la sucursal del Banco Español de Crédito, de Valladolid, donde ya no tenía ningún familiar – mis padres residían en Alicante, sitio que le habían recomendado los médicos a mi madre por sus achaques – me puse en contacto con la sucursal del banco en Alicante. No era fácil conseguir el traslado. Había bastantes represaliados – eran años de post-guerra- que fueron trasladados, como castigo, a sucursales de Valencia y Cataluña, principalmente, y que tenían solicitado volver.
La suerte consistió que en aquellos momentos había un equipo de inspección en la sucursal. Le expuse mi situación al Jefe del equipo y al contestarle afirmativamente algunas preguntas relacionadas con el trabajo vió que era la persona que él necesitaba. Me prohibió exprésamente mi incorporación a Valladolid, y a la semana ya me encontraba trabajando en la sucursal de Alicante.

La sucursal se encontraba en la calle San Fernando nº 30, - donde hoy está instalado el Conservatorio de Música. El local era oscuro y no reunía condiciones. Si se añade que la luz eléctrica provenía de un grupo electrógeno que producía una luz rojiza y a veces también oscilante, y que entonces no existían máquinas de sumar ni ordenadores, como ahora, se llega fácilmente a la conclusión que el trabajo era muy duro y enervante, y para débiles de carácter depresivo y muy triste.
La paga era raquítica. Un Auxiliar con tres o cuatro años de servicio ganaba 300 pesetas al mes que no llegaban para pagar una Pensión. Los que vivíamos con nuestros padres pase, pero los que eran de otras provincias tenían sus padres que envíarles dinero para poder vivir. Eran tiempos difíciles aquellos de post-guerra, pero los hacían más difíciles aquellos banqueros sin escrúpulos, aquellos estraperlistas que hicieron su Agosto, aquellos usureros de todo tipo que surgieron por doquier. Muy conocidos eran los prestamistas que pedían interés de 1 peseta por cada duro ( 5 pesetas). Tenías que devolverlo a partes iguales a partir de la semana siguiente a la del préstamo.
Teníamos un único traje. Se nos obligaba a ir al trabajo con traje y corbata. Era normal los sastres que te hacían el traje y se lo pagabas en doce mensualidades.
El de mi familia se llamaba Paco – Cierto día me estaba probando un traje, cuando me pareció que tocaba más de la cuenta en el sitio donde se unen las dos perneras. Al decirle ¡ Ya está bien ¡ cesó inmediatamente en sus tactos. Pero ya nunca más me hice un traje a la medida con él,
Cierto tiempo después, hablando con mi padre que continuaba vistiendo con él le advertí “ Ten cuidado” es maricón perdido.

Como contrapartida de todo esto, hay que decir que la vida en Alicante era estar lo más cerca posible del Paraíso. El clima de esta ciudad es increíble, si le añadíamos nuestra juventud no se podía dar un binomio mejor. Mi temporada de baño comenzaba el día de San José – 19 de Marzo – y terminaba el 8 de Diciembre – día de la Inmaculada. Nuestra jornada de trabajo comenzaba a las 9 de la mañana, pues bien, a las 7 ya estábamos alquilando una barca en el puerto que nos trasladaba al muelle más alejado y principal. Allí nos zambullíamos y volvíamos nadando hasta el Club de Regatas junto al Paseo de la Explanada.
Cierto día el miedo se apoderó de nosotros. Estábamos nadando cuando dos animales enormes saliendo del agua a unos 20 metros de nosotros dieron un impresionante salto. En el Mediterráneo no se conocen estos animales, así que con el corazón fuera de órbita nadamos con todas nuestras fuerzas y velocidad a buscar refugio en la barca. Ya a salvo, ante otros saltos de los animales, comprobamos que eran dos delfines muy grandes sí, pero totalmente inofensivos. Respiramos aliviados.
Teníamos en la Sucursal un simpático cliente. Era norteamericano, y había sido marino toda su vida. Repartía chicle por todas las mesas. En su barco había recorrido todo el mundo muchas veces. Su barco dejaba la carga en un puerto y allí contrataban llevar otra que los llevaba a cualquier puerto del mundo. Estos barcos tienen un nombre especial que ahora no recuerdo, tram, o algo así. En sus viajes visitó cierta vez Alicante y tanto le gustó el clima que se propuso cuando se jubilara venir a residir aquí, como así lo hizo. Cierto día me comentaba “ Cuando le hablen de las islas Hawai o de otras del mundo entero como las mejores del mundo, no haga Vd. caso. El mejor clima del mundo está en Alicante”
“Alacant, es la meyor terra del mond”. Alicante es la mejor tierra del mundo, dicen los alicantinos. Llevo aquí 60 años y pienso que quizás tengan razón, pero hay que irse de ella, si no eres joven, en los meses de verano. Julio, Agosto y Septiembre. Yo así lo hago y me voy esos meses a la sierra de Madrid.