28-12-2012
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VERDADES EVIDENTES
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Corrían los años desde 1931 en adelante. Por aquellos años las arengas políticas de todo signo clamaban sin cesar. Las colas de los parados daban la vuelta a las manzanas, y los enfrentamientos iban creciendo ante propagandas redentoras como el Comunismo y el Socialismo, sin olvidar a los Anarquistas de todo tipo y clase.
La Religión es el “opio del pueblo” clamaban todos ellos, influenciados por la entonces todopoderosa Rusia y sus Soviet. Habían asesinado a más de 20 millones de ciudadanos rusos para implantar a fuego sus doctrinas. Así lo hicieron y consiguieron en muchos desgraciados países, más o menos lejanos, a los que, al igual que ellos arruinaron. Las gentes huían, bien saltando el muro de Berlín, o de cualquier otra manera a su alcance.
Pero en España no lo consiguieron, al menos en la zona llamada Nacional regida por el General Franco, pero sí en la zona llamada Republicana en la que entre 1936 y 1939 se produjo una cruel persecución religiosa en la que fueron asesinados – copio de un artículo de ALFA OMEGA- 7.937 ministros católicos, entre ellos 13 obispos, 5.255 sacerdotes y 2.669 religiosos.
Estas cifras son espeluznantes, pero ciertas, a las que hay que agregar otras, no inferiores de personas católicas y no católicas – médicos, alcaldes, directores de empresas, y cualquiera que no fuera un descamisado.
A mí me cogió el Movimiento en Las Palmas de Gran Canaria. Tenía 14 años. Recuerdo que mi pobre padre me acababa de regalar una bicicleta – Una “Colonial Club “ era su marca, y en donde aparecieron algunos asesinados durante los primeros quince días. Pero amigo, cuando Franco se afianzó en el Poder, lo que le costó 15 días, e implantada la Ley Marcial, a ver quién era el guapo que se atrevería a matar a nadie. Los que hemos hecho el servicio militar sabemos cómo se lo gastan los militares.
En definitiva era una guerra de cristianos, cuyo quinto mandamiento es “ No matarás”, y No cristianos, que impondrían su dictadura matando y asesinando. Yendo por todos los pueblos y casas de la España mal llamada republicana sacándoles y llevando a las checas donde los humillaban, martirizaban y terminaban pegándoles un tiro.
Han sido ya miles los mártires beatificados, y en estos días se sigue los trámites para hacerlo con 15 monjas Hijas de la Caridad.
Algunas de ellas las trasladaron a una celda de la checa ubicada en el Colegio de las religiosas Terciarias de la Divina Pastora. Allí las violaron, las llevaron a los toriles y las torearon. Entre los milicianos había un grupo numeroso de niños, jóvenes y milicianos adultos.
Muchos de estos asesinos eran conocidos en sus pueblos, e incontables de ellos pagaron con sus vidas, Otros huyeron despavoridos por la frontera donde les esperaban, muy grandes sufrimientos, y bastantes fueron gaseados, al mismo tiempo que los judíos, por los bestias de los alemanes, pueblo que se cree civilizado y miran por encima del hombro a los latinos. No son superiores, en nada, y a mí, personalmente, me repugnan. Sentiría una vergüenza
imborrable, si tuviera la desgracia de ser alemán.
Y por qué escribo todo esto. Para que las generaciones que vienen no cometan los mismos errores. Para que cuando vean una bandera republicana, omnipresente en todas las manifestaciones, sepan que sus portadores son en su mayoría descendientes de aquellos que nos llevaron al desastre, y que huyan de ellos como apestados sin solución.
No es que nuestro Rey sea un dechado de virtudes, no vamos aquí a enumerar sus fallos – que son muchos y grandes – pero mantiene unida a la Nación y en paz, y eso hay que agradecerlo a la Monarquía, institución caduca en tantos países pero totalmente necesaria en el nuestro, en donde cada uno de nosotros somos un rey, o quizás sería mejor decir un gilipollas.
No puedo dejar de mencionar a Zapatero. El más audaz e incompetente. Y encima con la osadía de la “Memoria histórica”. Ellos los asesinos, haciendo creer a las futuras generaciones que eran unos santos.
Sin más comentario. Bueno, sí, se nos va de rositas.
¿ Y por qué os cuento todo esto?. Para que no se vuelva a repetir.
