viernes, 25 de noviembre de 2011

LA FORJA DEL CARACTER

LA FORJA DEL CARÁCTER
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Hay dos clases de personas en este mundo. Aquellos capaces de realizar los esfuerzos necesarios y aceptar los sacrificios de cualquier índole con tal de llegar a la meta que se han impuesto ellos mismos, sea de la índole que sea, y aquellos otros, de flaca voluntad, incapaces de cualquier sacrificio, y que suelen terminar sus vidas, unas veces en la miseria más paupérrima, y si no, en ser don nadie ocupando los puestos más bajos en la escala social.

Entonces no hay más remedio que elegir. Blanco o negro, ser o no ser. Sentirse orgulloso de uno mismo, o considerarte a ti mismo como un mierda. Pero esto, PARA TODA TU VIDA-¿ Vale la pena?.

Yo elegiré siempre ser alguien, pero no tengo voluntad ¿ Cómo lo hago?.

Poco a poco, pero diariamente. Negándote a ti mismo, en las cosas pequeñas al principio, y en las cosas más grandes después.

Me gusta el chocolate. Hoy no lo pruebo. Me gusta la FANTA, hoy no la bebo. Me gusta ver televisión. Hoy no la veo. Me gustan los juegos, hoy no juego. Me gusta el ordenador, hoy no ORDENO. Y así sin parar, día a día con dos c.
Te asombrarás de la felicidad que alcanzarás al sentirte un HOMBRE.

Llegará un momento que disfrutarás renunciando a lo que más te gusta, si esto obstaculiza tu meta, tus deseos más importantes, tu futuro.

Pero yo sólo, no puedo, no puedo. Pide ayuda.¿ A quién?.

Venimos de Dios, y vamos a Dios. Tú has estado en el pensamiento del Señor desde el comienzo de los Mundos, y AHORA estás aquí. Lo menos que puedes hacer es levantar los ojos al Creador y decirle ¡ Gracias, Dios mío por que me has dado la vida!

Y el Señor te puede decir: Te he dado con la vida DIEZ Talentos de Oro, y sólo utilizas UNO. Por qué desperdicias los otros NUEVE?.

¿No te parece que puedo pedirte cuentas?

¡Qué le respondes! Y puedes estar seguro que algún día tendrás que responder.

¡ Señor!.Por favor. No me tengas en cuenta mis fallos. Soy débil. ¡ Te prometo que haré todo lo posible para enmendarme! Pero no lo haré con palabras, lo haré con sacrificios, con esfuerzo, con alegría, con amor a Ti. Señor.
Tú serás a partir de ahora, la UNICA verdad en mi vida. A Ti miraré, a Ti suplicaré, por Ti moriré si es preciso. ¡ Dame Señor integridad, dame amor, dame capacidad de sacrificio, dame fuerzas, energía y valor.

Yo Señor no soy nada, apenas un punto invisible en el Universo infinito, pero has hecho que naciera, de una mujer santa, mi madre, y aquí estoy un poco imbécil creyendo a veces que soy alguien.

Y la verdad también es que a veces me miro y me parezco un idiota, deambulando por la vida sin rumbo. ¡Dame Señor una meta que iré a ella sin parar, sin cesar, con alegría.!

La meta ya la conoces, esfuerzo, sacrificio, y amor a todos, y cuando llegue tu hora pon todo en un cesto, y procura que pese cuanto más mejor.

Amén.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¡el paraiso'

¿EL PARAISO?

Es el título del artículo que don Miguel de Oriol e Ibarra escribió y que ABC publicó en tercera página el día 31 de Octubre pasado.

Yo también nací, como tú, antes de la Guerra Civil, y recibí una educación, en los HHnos. Maristas, profundamente católica, con creencias certeras en dogmas y pensamientos que han permanecido en gran medida inalterables.

Te trato de TU, a pesar de que, al menos en lo económico, hay una enorme diferencia, porque en el fondo de nuestras mentes no la hay.
Estamos ambos llegando al final de nuestra existencia terrena, y despreocupados de la parte material, dirigimos nuestras mentes a la parte espiritual, y obtenemos una paz, un sosiego, una felicidad que saboreamos plácidamente y que se acerca de algún modo, a la que sin duda disfrutan los bienaventurados del otro mundo y que en su paso por la tierra han sabido en todo momento, o al menos lo han intentado, cumplir siempre con su deber.

Estoy en todo contigo. Es cierto que tenemos dudas sobre algunos dogmas, pero ni a ti ni a mí nos importa aclararlas. Como bien tú dices, el Ser Supremo lo será para todos aquellos que a El hayan llegado por distintos senderos, unos creyendo y otros negando, pero TODOS con un denominador común, la Caridad y el amor por nuestros semejantes.

Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con todo tu esfuerzo, con todo tu corazón, y al PROJIMO como a ti mismo.

Esto vale para un cristiano, cualesquiera que sea su confesión, pero también es de máxima necesidad para un indú, budista, o mahometano porque ya puede éste hincar las rodillas 5 veces cada día y besar el suelo; si no tiene caridad y amor al prójimo, nunca llegará a ver las huríes.

Estoy contigo, Oriol. El amor al Mensajero divino que sufrió la cruz blasfema será emocionante como el que sentirán por su Madre maternidad incomparable.
Yo también espero sentirme allí colmado de la belleza y la armonía de los cuerpos y las almas y descubrir los enigmas de la ciencia. Tu hablas de una “pipa” que plantaste y cómo, podría decirse que “milagrosamente” se transformó en un girasol. Yo planté un dátil, y con el tiempo disfruté de una palmera.
¿ Y que me dices del macrocosmos, que se expande sin cesar y del casi más interesante microcosmos que nos está asombrando, si cabe más?
Quien no vea en todo ello una Inteligencia muy superior a nosotros, tan superior e imposible de comprender como lo es que un mosquito entienda a un ser humano.
Y termino igual que tú:
Cuando me cuentan - hasta en Internet – que el mundo o Dios –les es igual – son el autor, me digo: ¿ Es el mundo físico apto para crear cerebros de los que surgen poemas y sinfonías, acordes y bellezas que despiertan emociones?. ¿O es nuestro Dios, Autor sublime, infinito e inalcanzable, Quien Allí nos obsequiará con su presencia aclaradora: respuesta total a nuestra eternidad?

¿EL PARAISO?

Es el título del artículo que don Miguel de Oriol e Ibarra escribió y que ABC publicó en tercera página el día 31 de Octubre pasado.

Yo también nací, como tú, antes de la Guerra Civil, y recibí una educación, en los HHnos. Maristas, profundamente católica, con creencias certeras en dogmas y pensamientos que han permanecido en gran medida inalterables.

Te trato de TU, a pesar de que, al menos en lo económico, hay una enorme diferencia, porque en el fondo de nuestras mentes no la hay.
Estamos ambos llegando al final de nuestra existencia terrena, y despreocupados de la parte material, dirigimos nuestras mentes a la parte espiritual, y obtenemos una paz, un sosiego, una felicidad que saboreamos plácidamente y que se acerca de algún modo, a la que sin duda disfrutan los bienaventurados del otro mundo y que en su paso por la tierra han sabido en todo momento, o al menos lo han intentado, cumplir siempre con su deber.

Estoy en todo contigo. Es cierto que tenemos dudas sobre algunos dogmas, pero ni a ti ni a mí nos importa aclararlas. Como bien tú dices, el Ser Supremo lo será para todos aquellos que a El hayan llegado por distintos senderos, unos creyendo y otros negando, pero TODOS con un denominador común, la Caridad y el amor por nuestros semejantes.

Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con todo tu esfuerzo, con todo tu corazón, y al PROJIMO como a ti mismo.

Esto vale para un cristiano, cualesquiera que sea su confesión, pero también es de máxima necesidad para un indú, budista, o mahometano porque ya puede éste hincar las rodillas 5 veces cada día y besar el suelo; si no tiene caridad y amor al prójimo, nunca llegará a ver las huríes.

Estoy contigo, Oriol. El amor al Mensajero divino que sufrió la cruz blasfema será emocionante como el que sentirán por su Madre maternidad incomparable.
Yo también espero sentirme allí colmado de la belleza y la armonía de los cuerpos y las almas y descubrir los enigmas de la ciencia. Tu hablas de una “pipa” que plantaste y cómo, podría decirse que “milagrosamente” se transformó en un girasol. Yo planté un dátil, y con el tiempo disfruté de una palmera.
¿ Y que me dices del macrocosmos, que se expande sin cesar y del casi más interesante microcosmos que nos está asombrando, si cabe más?
Quien no vea en todo ello una Inteligencia muy superior a nosotros, tan superior e imposible de comprender como lo es que un mosquito entienda a un ser humano.
Y termino igual que tú:
Cuando me cuentan - hasta en Internet – que el mundo o Dios –les es igual – son el autor, me digo: ¿ Es el mundo físico apto para crear cerebros de los que surgen poemas y sinfonías, acordes y bellezas que despiertan emociones?. ¿O es nuestro Dios, Autor sublime, infinito e inalcanzable, Quien Allí nos obsequiará con su presencia aclaradora: respuesta total a nuestra eternidad?