lunes, 30 de agosto de 2010

SABER VIVIR

SABER VIVIR
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Cuando un hombre alcanza la edad que ya hoy tengo, 88 años, como es natural el mundo y todas las cosas que nos rodean se ven bajo una perspectiva muy diferente a la de hace tan sólo, unos pocos años. No hablemos de la visión que teníamos cuando cumplimos los veinte años.

En primer lugar, dejan de ser importantes cosas que ante lo eran y adquieren mayor importancia otras en las que apenas pensábamos o lo hacíamos con menor interés e intensidad.
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Sin duda que los Ejercicios Espirituales que realicé en mi juventud en los Jerónimos de Murcia, influyeron grandemente en el comportamiento y razón de ser de todas las acciones de mi vida posterior.

Aprendí a poner en primer lugar a Dios y las cosas de Dios. Y si la vida y sus circunstancias, el amor, el trabajo, el enorme trabajo que nuestra generación desarrolló durante tantos años, y que elevó a España a la altura en la que hoy está, este interés por Dios fue menos intenso, es igualmente cierto que a medida que avanzan los años, vuelve nuestro Señor a adquirir la importancia que al principio tuvo y que nunca debió disminuir.

La vida del hombre se asemeja al Sol que todos los días nace por Oriente y al poco se oculta por el Occidente.

Pasa rauda, galopante. Hace cuatro días éramos niños. Hoy estamos casados, con hijos que se hacen mayores a pasos agigantados, y en pocos días más cumpliremos los años que ya tengo yo hoy.

Venimos de Dios, vamos con Dios, y llegamos a Dios.
La Vida es un relámpago en una noche eterna.

¿ Y cómo veo yo a ese Dios?
No me lo imagino empuñando una espada candente para blandirla contra nosotros pecadores. Su inteligencia es infinita: A poco que pensemos en la enormidad del Universo – que nuestra mente no alcanza a comprender-
-Miles de millones de galaxias, cada una con millones de soles, y cada Sol con sus planetas, uno se queda apocado y sin habla. Pero sí me lo imagino como un Padre, cariñoso, amable y misericordioso con las criaturas que El ha creado. Y si las ha creado, no hay razón alguna que un Padre tan bueno las mande luego al Infierno eterno. Me parece absurdo y por eso dudo mucho que ese Infierno exista .Por que yo que soy sólo un hombre y tuviera capacidad para crear Seres, nunca crearía aquéllos que yo ya previamente sabía que se iban a condenar e ir al temido Infierno. Y si yo no lo haría mucho menos lo hará el Creador de tanta hermosura, de tanta belleza, de tantas cosas como es la felicidad, el amor, la dicha, el buen vivir, el gozar del cielo estrellado, de la noche pura, del mar infinito del baño en sus playas, del disfrute del amor , de las praderas, de los animales etc etc.etc. de tantas cosas que nos hacen felices.

Por eso hay que tener buen tino para andar el camino sin errar.
El sendero es recto, es ancho, es cómodo y es fácil.

Hay primero una norma que es elemental. No te comas una gota de pan que no hayas ganado con tu trabajo honrado. Cuando mastiques digas: ¡Me lo he ganado.!
Honra y respeta a los tuyos. Primero a tus padres, después a tus abuelos, hermanos, hijos y nietos y también a tus amigos y compañeros de trabajo y a todas las personas que por diversos motivos conozcas. A ninguno de ellos defraudes, robes, o envidies. Si tienen más que tú alégrate, lo mismo da si es la casa, el sueldo o la mujer. Tú tienes lo tuyo, y lo tuyo siempre es lo mejor. Mi casa es pequeña, pero es mía, es mejor que el Palacio Real.
Yo vivo mejor que el Rey. El tiene que cumplir obligaciones, sin ganas muchas veces, recibir y hablar con personas con las que no simpatiza mientras que yo estoy plácidamente durmiendo mi siesta o viendo mi programa preferido de TV. O haciendo lo que me venga en gana. No le envidio ni al Rey ni a Roque. Soy feliz con lo que tengo y me conformo con lo que tengo.

En esta forma tan sencilla consiste la felicidad. Y decir todos los días gracias Dios mío, de Ti vengo , a Ti voy. No me olvides en mi camino.