viernes, 22 de noviembre de 2013

Para ser una persona

Escribe Andrés Ibáñez en ABC de 19-11-2013 un artículo de gran calado, del que destaco algunos párrafos que me han impresionado, y que dice así: “” Primero hemos de considerar que ser una persona es una tarea, no es algo que se nos concede automáticamente. Y que ser una persona quiere decir construirse por dentro, hacerse un alma como el que se hace una casa. Debemos entender que nosotros no tenemos alma sino que venimos a este mundo a construirnos un alma. Y que un alma sólo se puede construir con la imaginación, con la felicidad, con el placer y también, desde luego, con un cierto esfuerzo. Si comprendemos que el lenguaje del alma es el de la felicidad y el amor, comprenderemos también fácilmente que para lograr construirnos una hermosa persona, una persona viva y que irradie vida, debemos ayudarnos unos a otros. No podremos ni comenzar la construcción de nuestra alma si no sentimos con intensidad este impulso de ayudar a los otros y ser bondadosos con los demás. Los que todavía no tienen alma, los que son personas sin desarrollar, ven a los otros coo obstáculos, o como enemigos, o quizá, como meras mercancías susceptibles de ser explotadas. El deseo de aprovecharse de los otros, la indiferencia ante el dolor ajeno, son la marca de las personas sin hacer. Muchos revisten esta dureza de sarcasmo, ironía o cualquier otra justificación venida de ésta o aquella tendencia filosófica, política o económica. Hemos de decir, por otra parte, que el deseo de ayudar a los otros, y la capacidad de sentir el dolor de los otros como propio, no es algo que tenga nada que ver con la ética ( Hay éticas para todos los gustos), ni con la religión (n las religiones pueden justificar casi cualquier cosa), ni tan poco con las ideas filosóficas o políticas. La bondad es individual, es personal y surge de la existencia de un fuego en el interior del individuo. Este fuego se enciende cuando el individuo ha empezado a construirse un alma y ha descubierto la belleza y la poesía que constituyen la verdadera raíz de la verdadera vida humana. Cuando uno siente esa poesía, desea que todos los demás vivan en ella. No es posible sentir la vida humana como poesía y no desear extender esta poesía a los demás. Para construirse un alma, es necesario evitar, en un principio, tres cosas; actuar por provecho, por miedo, opor impulso mecánico. Por provecho actúan los criminales. Por miedo, los esclavos. Por impulso mecánico, las máquinas. Nuestro trabajo es ser personas, no ser criminales, ni esclavos ni autómatas. Existen criminales, esclavos y autómatas con toda clase de ideas, principios éticos y religiosos. En muchos casos son estos principios, éticas y religiones las que sirven para sellar y rusticar la crueldad y la mecanicidad. Cuide su salud. Duerma lo suficiente. Perdone activamente a todos los que le han hecho daño. Deje de hacer las cosas que le quitan energía. Deje de quejarse. Haga algo con el cuerpo. Cante. Baile. Trate a los demás como desearía que le trataran a usted. Medite vente minutos todos los días. Si no sabe meditar, aprenda a meditar. Usted es adicto a substancias y sensaciones. Prívese de una de ellas por difícil que le resulte. Lávese de toda culpa. Esa carga que lleva sobre sus hombros no es necesaria, y no es suya. Haga cosas nuevas. Cambie cosas en su vida, vacíe sus armarios. Tire todas las cosas viejas. Las cosas nuevas refrescan la percepción, abren la capacidad de la sorpresa. Haga una lista de todas las personas quen ha conocido en su vida. Todas, absolutamente todas y algo cambiará en su mundo. Tiene que trabajar en tres cosas, en limpiar el pasado, en el cuerpo y en la atención. La tarea es larga. Pongo la atención en la respiración. Observo que después der la exhalación, hay un instante de pausa, de inmovilidad. En esos instantes vivo sin respirar. Hay paz. Surge una presencia.¿ Quién es?. Soy yo. Una persona.